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Martes , 25.09.2018 / 16:57 Hoy

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Matrimonios igualitarios y acometida clerical

Bernardo Barranco

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La Arquidiócesis de México ha desplegado una actitud beligerante ante la iniciativa de los matrimonios igualitarios presentada por el presidente Enrique Peña Nieto. El tono agresivo contrasta con la actitud del Papa, de una mayor apertura y templanza frente a los homosexuales. Francisco no los condena, no chantajea ni culpabiliza nadie. En cambio la arquidiócesis habla de un Presidente que ha traicionado a la Iglesia y la ha apuñalado por la espalda. Tanto el cardenal Rivera en sus homilías como el semanario Desde la Fe arremeten contra Peña Nieto a quien acusan de querer dañar la familia tradicional.

No se puede despreciar el poder y el peso que tiene la Iglesia en el espacio público. El gobierno federal no ha contestado el acecho clerical, seguramente no quiere abrir públicamente un nuevo frente, más bien, se ha mostrado cauto. Sin embargo, las declaraciones de César Camacho de que dicha iniciativa "no es prioritaria" muestran un repliegue. Y al mismo tiempo fragilidad al carácter laico del Estado sujeto a presiones y al pragmatismo político.

La polémica no es nueva, hubo el mismo episodio cuando se legalizaron los matrimonios gays en la ciudad de México en 2011. Sobre el tema hay ya una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que es el máximo tribunal de México. Hace cinco años la estrategia de cardenal fracasó ante el gobierno de Marcelo Ebrard quien salió de inmediato a responder; Hugo Valdemar llamó a los católicos a no votar por el PRD y fue apercibido por violar tanto la ley de asociaciones religiosas como el código electoral.

La actual embestida del cardenal Norberto Rivera tiene una nueva estrategia. Primero, presión mediática a través de fuertes descalificaciones que ha venido realizando el semanario Desde la Fe que aseguran primeras planas; segunda, articulación de una vasta red de organizaciones ultraconservadoras vinculadas al Yunque y, tercera, ha tejido extrañas alianzas con grupos evangélicos pentecostales conservadores.

Norberto Rivera, lejos de abonar con altura la discusión sobre los matrimonios igualitarios, ha desatado descalificaciones y adjetivos que han empobrecido el debate. Se niega reconocer las profundas mutaciones por las que atraviesa la familia en la sociedad contemporánea. Cae en contradicciones preocupantes, pues insiste que la Iglesia no es homofóbica pero niega los derechos de los homosexuales o los plantea como "falsos derechos".

La arquidiócesis denuncia una sofisticada conspiración de la sociedad internacional encabezada por la ONU que quiere imponer una "ideología de género" pero cuando le conviene invoca al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo para fundamentar su postura.

Diversas organizaciones de la sociedad civil e intelectuales han alertado que el discurso de la arquidiócesis fomenta la homofobia en México. Hay que recordar que en los últimos 19 años se han registrado mil 218 homicidios por odio a los homosexuales u homofobia en México, se estiman mucho más. Estamos lejos de un debate de altura, donde se presenten argumentos sólidos con lealtad. Prima la descalificación y una preocupante escatología del odio.

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