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La cobardía de los consejeros del IEEM

Bernardo Barranco

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El pasado 11 de junio, el ex consejero Gabriel Corona recibió una amenaza intimidatoria. 

“Ya párale”. 

El portador de dicho mensaje fue el novio de su hija, quien fue secuestrado. Según un boletín, relata que lo amagaron con un picahielo y lo subieron a un carro Charger Negro mate.

 ¿Qué le dice esta descripción? Para decirle que tenían perfectamente ubicados a los miembros de la familia de Corona. Lo golpearon para después abandonarlo semidesnudo.

El hecho contra el ex consejero del IEEM se hizo viral en las redes. 

Hubo numerosas menciones en medios y entrevistas. Incluso a nivel internacional. 

Gabriel coordina una importante red de observadores en el Estado de México que lleva meses capacitándose. Es un nutrido grupo de jóvenes universitarios con entusiasmo y vocación democrática. Aquí surgen numerosas interrogantes que me gustaría compartir con usted.

 ¿A quién le duele la actividad actual de Gabriel Corona? 

¿Por qué utilizar la violencia extrema de secuestro y tortura? 

¿Se quiere inhibir la observación electoral?

¿Se temen las denuncias de acciones ilícitas y de fraude electoral? 

Desde las pasadas elecciones del 2017 sabemos muy bien quienes son los actores y colores partidarios que utilizan de manera sistemática estos recursos. 

Los hechos están ampliamente documentados.

En la sesión del Consejo general del 14 de junio, en puntos generales, el representante del PRD Javier Rivera expuso el caso de Corona. La representación de Morena, PAN, PT y paradójicamente la del mismo PRI no solo se solidarizaron con el ex consejero, calificando el hecho como grave, sino pidieron un llamado del Instituto a las autoridades y un pronunciamiento público. 

Para mi sorpresa, los consejeros electorales en la sesión guardaron un deshonroso silencio. 

Eran invitados de piedra frente a un hecho que les atañe directamente, pues se trata de un ex compañero. 

Por más diferencias y desencuentros existentes con Corona, el silencio denota cobardía y complicidad al estilo de la Omertá siciliana. 

Recordemos que Gabriel Corona hizo un robusto posicionamiento crítico con datos duros que pusieron en tela de juicio el conteo rápido y el PREP en la pasada elección. 

Por ello, en la sesión del consejo, lo primero que mostraron los consejeros mexiquenses con su silencio fue carencia de calidad humana para no solidarse con un ex compañero en dificultades. 

Segundo, su silencio es en el fondo un posicionamiento político. 

Es decir temen despertar la ira del Big Brother y no recibir los jugosos premios de consolación como Palmira, Vilchis y el mismo Isael Montoya. 

¿Estos son los consejeros garantes de la certeza, la equidad e imparcialidad?

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