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El Papa Francisco ante la eutanasia

Bernardo Barranco

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El Papa repitió la histórica negativa de la Iglesia católica respecto a la eutanasia pero reconoció que la inclemencia terapéutica tampoco es correcta porque trasgrede "el bien integral de la persona" y de manera enfática reconoció que "es moralmente lícito suspender los tratamientos si son desproporcionados".

Esta afirmación ha provocado un gran debate no solo en Italia donde legalmente está prohibida la eutanasia sino en otros países en que se litigan jurídicamente temas del bien morir.

Francisco reconoce los grandes avances que ha tenido en los últimos años la medicina, al grado que "hoy es posible extender la vida en condiciones que en el pasado ni siquiera podían imaginarse"; sin embargo el Papa amonestó que si bien las intervenciones sobre el cuerpo humano son cada vez más eficaces, éstas no siempre son determinativas:

"Pueden sostener funciones biológicas que se volvieron insuficientes, o hasta sustituirlas, pero esto no equivale a promover la salud".

Francisco tocó esta delicada cuestión en un mensaje dirigido al Encuentro Regional Europeo de la "World Medical Association" sobre las cuestiones del "fin de la vida", que se desarrollaron en el Vaticano.


Francisco no se mueve de la ortodoxia católica.

El papa dijo que la eutanasia es ilícita pero se posiciona contra el "ensañamiento terapéutico", el Sumo Pontífice afirmó que "es moralmente lícito" renunciar a extender la vida, cuando no se trata de "procurar la muerte", sino que "se acepta no poder impedirla".

Lo que ha causado conmoción entre los católicos conservadores que buscan pretextos para cuestionar el progresismo del Papa.

Estas afirmaciones en realidad, forman parte del corpus doctrinal de la Iglesia. El catecismo de la Iglesia, cuidado y supervisado por Joseph Ratzinger rechaza tajantemente la eutanasia porque es atentar contra la vida enferma, disminuida, debilitada o moribunda, que merece un respeto especial (No. 2276), dicha acción es moralmente inaceptable (2777).

Sin embargo, sentencia en el numeral 2278, literalmente lo siguiente:

"Hay que rechazar el "encarnizamiento terapéutico".

Se pueden interrumpir tratamientos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados:

No se provoca la muerte, se acepta no poder impedirla. La decisión la toma el paciente, si puede, o por los que tienen los derechos legales, respetando la voluntad e intereses del paciente.

Sin embargo, a pesar que Francisco no ha trastocado la tradición eclesial frente al tema, ha generado diferentes interpretaciones.

Unos ven en Francisco apertura y mayor flexibilidad ante la eutanasia.

Resaltan que reconoce como "moralmente lícito" renunciar a suspender a aplicación de medios terapéuticos cuando son éticamente desproporcionados.

Otros, los conservadores, exaltan el rechazo tajante a la eutanasia.

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