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AMLO: su nueva simbología

Bernardo Barranco

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Pareciera que el sábado 1 de diciembre fueron tan importantes los símbolos como el mensaje emitido por AMLO en la toma de protesta presidencial.

Los mexicanos presenciamos dos ceremonias de toma de posesión de naturaleza diferente: una secular y la otra religiosa. Por un lado asumió constitucionalmente el poder republicano y por la tarde el “bastón de mando”, así como, el ritual de purificación desde la cosmovisión de los pueblos indígenas que no distinguen la separación entre el poder político, militar ni el religioso.

Novedoso fue el momento que AMLO se hincara ante los representantes de diferentes pueblos al momento de recibir el emblemático bastón del poder. Impactante fue la ceremonia de sanación en medio de los colores, aromas a copal y sonidos de caracoles de la neomexicanidad que reivindica el valor ancestral de los espíritus y de lo indígena. “Se manda obedeciendo al pueblo” rezaba la expresión ahí presente y dio pie a la expresión de AMO al exclamar: “Buscaremos la purificación de la vida pública” como un mandato misionero.

El símbolo es una señal comunicativa, no solo verbal, que transmite significados cuyos contenidos son una gran metáfora de valores y sentimientos, críticas e intencionalidades. La acción comunicativa del símbolo es entendible por una comunidad cultural pues sus contenidos significantes son representativos de una colectividad históricamente determinada. Por ejemplo, sería difícil para nosotros entender los símbolos que se producen en China, como también en la antigüedad los paganos no entendían la simbología de los cristianos.

AMLO ha mostrado expresarse también con símbolos y signos que adelantan la intencionalidad de cambios que quiere introducir en la cultura política del México contemporáneo. Como todo símbolo, es susceptible a diversas interpretaciones.

Hay muchos otros símbolos en el primero de diciembre que registran cortes y envían señales. Haber llegado a San Lázaro en el modesto Jetta sin escolta; haber abandonado la confortable casa presidencial de los Pinos, haber hecho realidad la venta del lujoso avión presidencial para ochenta pasajeros y con la absurda cama matrimonial ¿Austeridad republicana o franciscana?

Resuena el tuit de Porfirio Muñoz Ledo es elocuente: “Desde la más intensa cercanía confirmé ayer que Andrés Manuel… Se reveló como un personaje místico, un cruzado, un iluminado”. En el Zócalo, ¿AMLO violó la normatividad y el carácter laico del estado? Sin duda pero ante la novedad a nadie parece importarle.

Especialista en asuntos religiosos y electorales

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