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Viernes , 25.05.2018 / 22:05 Hoy

Del plato a la boca

Por los caminos del sur

Benjamín Ramírez

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México, como modelo cultural, tiene una profunda relación con el centro y sur del continente americano, la correlación con España nos vuelve fruto de la misma conquista, las mismas bases, tanto lingüísticas como religiosas y, por ende, problemas del mismo corte, sin embargo, la historia nos llevó por diversos caminos, los intereses tanto individuales como europeos y norteamericanos nos dividieron aún más y finalmente terminamos como naciones, sino antagónicas, alejadas por muros políticos, económicos y hasta raciales. Brasil, el país más grande en extensión de América Latina, a comparación del resto de países latinoamericanos, fue el único que no experimentó una revolución como obtener su independencia, sino comenzó como un Imperio mismo, evitando el baño de sangre y pobreza, como el experimentado en México.

Desde 1831, tras la creación del Imperio brasileño, los intereses diplomáticos entre ambas naciones no se dejaron esperar, la intención de fondo era crear alianzas, sino políticas, sí de comercio. Lamentablemente México no contaba, o no le dio importancia, con los medios para comisionar a algún diplomático, pues se consideraba un viaje largo, costoso y con pocas ventajas. Por otra parte, las constantes crisis y amenazas por parte de Estados Unidos, hacia el territorio mexicano, desestabilizaban cada vez más la forma de gobernar, sin ir más lejos nuestro "drama" terminaría con la secesión, a Estados Unidos, de las Californias y la aceptación en la independencia de Texas.

De aquel contacto con América del Sur se dejó todo en el olvido y así crecimos, o intentamos crecer, como nación "libre" aunque "tan lejos de Dios y tan cerca de EU", como diría Porfirio Díaz. Conforme han pasado los años, una y otra vez se han intentado acuerdos bilaterales de comercio entre ambas naciones, pero las mismas veces los intereses de potencias económicas, como Europa y Estados Unidos, han corrompido o renegociado, afectando una posible unión entre estos países. Sin embargo, siempre se ha actuado con base en los modelos económicos impulsados por dichas potencias, sin tomar en consideración un modelo acorde a las necesidades latinoamericanas.

La situación política y económica actual, sumada a la propuesta hecha por el presidente de Bolivia, Evo Morales, abre, de manera tenue, una alternativa que permita lo que hace cerca de doscientos años no se logró, un intercambio comercial entre naciones ricas en biodiversidad, productos alimenticios y vías de comunicación, ya que las medidas aplicadas desde aquel lejano 1831, no han surtido un efecto verdadero, antes al contrario fueron gestoras del ideario norteamericano que hoy, de la mano de un empresario como Donald Trump, mina un desarrollo que se nos ha negado.

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