• Regístrate
Estás leyendo: Millonario flaco, pobre obeso
Comparte esta noticia
Domingo , 16.12.2018 / 16:44 Hoy

Del plato a la boca

Millonario flaco, pobre obeso

Benjamín Ramírez

Publicidad
Publicidad

Para los arquetipos fisiológicos del pasado, la complexión robusta llegando al obeso era un síntoma de buena salud, poder adquisitivo y por ende estatus social, imágenes de aquellos bebes regordetes, con mejillas sonrojadas y pliegues entre las extremidades era un claro ejemplo de una buena vida. La abundancia en las comilonas, festines, banquetes y hasta en la vida diaria daba cuenta de que el alimento no poseía ninguna restricción, antes, al contrario, entre mayor fuera la ingesta y la capacidad de adquirirla se consideraba favorable.

Conforme han pasado los años este modelo ha sufridos considerables cambios, al grado de que se ha llegado al polo opuesto, ahora el objetivo es ser delgado, en ocasiones exagerando el término, provocando trastornos muy famosos como la bulimia y la anorexia, que han desencadenado en estudios muy avanzados para combatirlas, abordando desde lo clínico, pasando por lo psicológico y social.

En la actualidad el afán por parte de esta gran esfera por dictar un modelo fisiológico ha abarcado todos los aspectos, por un lado la mercadotecnia ha trazado la imagen perfecta, la mujer y el hombre que deben deambular, lo que deben vestir, usar, comer, visitar y hasta pensar; siendo estos ejemplos en ocasiones hasta infrahumanos, carentes de toda lógica con respecto, por decirlo de cierta manera, el modelo original del ser humano,

Antiguamente el acto de alimentarse era una bendición, significaba que el esfuerzo desempeñado en el trabajo, el hogar, la escuela, etcétera, rendía frutos, el hecho de poder consumir todos los productos recomendados por las "pirámides nutrimentales" daba cuenta hasta de una posición socioeconómica a la alza o estable. Hoy en día la situación torna a ser otra, la avanzada de productos que presumen ser bajos en nutrimentos "maliciosos" y buenos o adicionados con otros va en incremento, alimentos adicionados, enriquecidos o mejorados, tan solo nos indican que estamos consumiendo algo que en su estado natural no existe, pero que también aparentemente nos estará beneficiando, y hasta los podemos nombrar como "superalimentos".

El costo de dichos "superalimentos" en repetidas ocasiones es mucho más elevado que si lo consumiéramos de forma natural, tendría mayor impacto nutrimental en el organismo y nos evitaríamos aquellos efectos secundarios de los cuales poco sabemos, como los ocasionados por el uso de saborizantes, colorantes y retardadores o conservadores.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.