• Regístrate
Estás leyendo: Echar al fuego
Comparte esta noticia
Sábado , 23.06.2018 / 19:08 Hoy

Del plato a la boca

Echar al fuego

Benjamín Ramírez

Publicidad
Publicidad

El ser humano tiende a vivir entre la ambivalencia del hombre-bestia, en ocasiones nos es cómodo utilizar cubiertos, tener "buenos modales" y saber comportarnos en la mesa mientras que, en otras ocasiones, sale a relucir nuestro instinto salvaje, tomar los alimentos con las manos, utilizar la fuerza para abrir, rasgar o desmembrar para, finalmente, degustar o aprovechar al máximo un alimento. Estos comportamientos tienen un posible inicio, una pauta de la que partimos para demostrar cierta evolución, para fines prácticos le llamaremos "el suceso del fuego".

Nuestros antepasados, los homínidos, si es que son partidarios de la teoría de la evolución, tuvieron que padecer por miles de años el tema del hambre y la supervivencia, con base en la prueba y error descubrieron que tipo de elementos eran comestibles y cuáles no, se comenzó por ingerir vegetales y se continuó con semillas y raíces; pero, entre mayor era la capacidad de alimentarse y evitar a los predadores, la población creció de manera considerable. La sobrepoblación determinó la disponibilidad de alimentos y, por lo tanto, la lucha constante por los mismos. Es justo en este punto donde se sospecha que estos ancestros dieron un giro en su alimentación y encontraron en la carne una respuesta viable.

Por otra parte, los homínidos, al igual que muchas otras especies, temían a los fenómenos naturales, las tormentas, los relámpagos, los temblores y el fuego. Este último representaría un parteaguas en diversos aspectos, no se podía tocar, no se podía cazar, pero si se podía manipular; conforme hicieron conciencia de esto lograron cierta supremacía para con el resto de los reinos animales, pero también se descubrió su aplicación en los alimentos. Y en este punto dejamos una interrogante ¿el fuego fue el inicio de la cocina? porque antes de esto sólo nos alimentábamos, probablemente enjuiciábamos el aspecto, sabor y digestión, pero desde este punto racionalizamos las ventajas de colocar un trozo de carne sobre el fuego.

Cuando decimos ventajas hacemos alusión a las trasformaciones químicas, el mejor aprovechamiento de enzimas, ácidos grasos, proteínas, minerales, grasas, entre otros, que se potencializan al momento de calentarlos o cocerlos, y que, a su vez, estuvieron relacionados al desarrollo de cerebro humano, colaborando con la evolución cognitiva. Es por este motivo que la importancia del fuego tanto en la cocina, como en la cultura y, posteriormente, en la gastronomía juega un papel importante, sin descartar las cocinas enfrío, la alimentación en crudo y ciertos tipos de vegetarianismo.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.