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Domingo , 24.06.2018 / 11:51 Hoy

Del plato a la boca

Dulces recuerdos

Benjamín Ramírez

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Temporada navideña, temporada de posadas, piñatas, ponche y dulces. Mucho ha cambiado la tradición decembrina, las festividades previas a la Noche Buena y Navidad han visto el paso de los años y la evolución de las sociedades; no más allá de 30 años las fiestas se realizaban en la intimidad del hogar, se invitaba a algunos conocidos, vecinos y amigos a la casa, donde se ofrecería una posada acompañada de cantos, baile y hasta rezos. La intención, como desde época antigua, era dar gracias por el cierre del ciclo agrícola, que después paso a ser laboral, compartir con los invitados la mesa y los alimentos, y como acto final, ofrecer a los asistentes un obsequio.

Es común, hoy en día, recibir una bolsa de celofán repleta de dulces: chicles chocolates, caramelos, frituras, etcétera. Sin embargo, existe uno que poco a poco ha sido desplazado por los caramelos novedosos o de moda. Nuestros abuelos se engolosinaban al ver dichas bolsas, en ocasiones hechas de tela, repletas de caramelos en todos pastel, verde, amarillo, azul, rosa y blanco, de buen tamaño al morderlos una podía descubrir que estos tenían en su interior una nuez, un piñón, una avellana o una almendra, la cubierta estaba hecha de azúcar muy fina en forma de pasta. A esta golosina se le conocía como colación.

Tanto el nombre como su historia nos remontan a las tradiciones católicas del ayuno, aquel que realizan los católicos devotos en temporadas marcadas por La Biblia. El origen de su nombre ésta relacionado con una comida liguera, en los últimos años al comenzar una dieta, o régimen alimenticio, el paciente debe dividir sus alimentos en 5 tiempos al día, donde a las pares se les llama colación por cumplir su mínima porción. Su etimología proviene del latín collatio, la cual a su vez respondía a una reunión realizada por monjes en la que al final se servían alimentos.

Como ya apuntamos, su uso ha venido a menos, los dulce empaquetados y con colores llamativos han desplazado el consumo y tradición de la colación. Aunque, analizando el uso y significado de la colación, podemos deducir que, ante la temporada de fiesta también hemos omitido las viejas usanzas, el ayuno ya no forma parte de nuestra vida religiosa, donde la colación fungía como alimento, probablemente utilizado en forma de premio al sacrificio o simplemente cual bocado para continuar con el ayuno. No queremos decir que seamos malos practicantes, simplemente que ante la evolución en la vida social, las prácticas de culto han sido modificadas u olvidadas, llevándose consigo algunos elementos creados junto con las normas.

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