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Miércoles , 19.09.2018 / 17:48 Hoy

De coplas entre tacos

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Entre nuestro acervo musical y cultural nos podemos encontrar con grandes aportaciones gastronómicas entre las líricas de estas piezas musicales, letras llenas de platillos o antojitos, como en el caso de nuestra cita anterior otorgada por los guacarrockeros de Botellita de Jerez con su canción "de tripas cuajo y corazón", en las que se refleja la alimentación popular combinadas con un desamor y que se da, al menos, en nuestro país y en ocasiones solo en la región centro.

Haciendo memoria entre las melodías mexicanas encontramos una gran cantidad de ejemplos referentes a lo gastronómico, como se ha mencionado en otras ocasiones la correlación entre vida cotidiana y su alimentación son plasmados en distintos campos como el arte, estatus social entre otros.

Pero ¿Cuál es la historia de la lírica en México?

En el prehispánico las piezas musicales eran dedicadas a los dioses, a la llegada de los españolas la temática cambió al grado de introducir letra amorosa en los cantos indígenas.

Al parecer la asociación gastro-musical tiene raíces más profundas, ya que el género de la "salsa", el "merengue" y el "jarabe" tienen su origen en función a las preparaciones que llevan sus nombres.

Por ejemplo en el caso de la salsa se menciona que Ignacio Piñeiro, músico cubano, tenía un número titulado "échale salsita" donde ocupada la palabra "salsa" como sinónimo de fuerza en la interpretación.

En el caso del merengue proviene de un movimiento de la upa habanera donde la mujer es cubierta de merengue o algún dulce para que el hombre la limpie mientras ejecuten el baile y por último el jarabe, su nombre probablemente proviene del árabe xarabe o también puede estar ligado al charape de Michoacán .

Conforme pasaron los años el hacer composiciones dedicadas a alimentos fue una manera de rendir tributo, posiblemente inconsciente, por las alegrías, características y situaciones vividas con estos productos, a la par que se prestaba a la "cábula", "la broma" y "el albur", ya fuera en una cantina, en alguna fiesta popular o en la intimidad del hogar cantarle a la cebolla porque tiene sentimientos es una buena opción de agradecerle por enriquecer nuestros alimentos.

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