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Sábado , 22.09.2018 / 04:21 Hoy

Nada personal, solo negocios

Trump y la gasolina al incendio de Pemex

Bárbara Anderson

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Cuando Donald Trump comenzó a consolidar en votos su ventaja rumbo a la candidatura del Partido Republicano de Estados Unidos, pocos pensaban que la idea del empresario neoyorquino de los bienes raíces de hacer a los mexicanos pagar por su “altísimo y hermoso” muro en la frontera tuviera algún asidero viable.

La única respuesta oficial al respecto la dio el titular de Hacienda, Luis Videgaray, quien en entrevista a Carlos Marín, director editorial de Grupo MILENIO, aseveró que ni un solo peso de los mexicanos se destinará a pagar el muro.

Sin embargo, ya surgen voces de alarma por las medidas que podría tomar una administración estadunidense encabezada por Trump.

Una de ellas pasaría por cobrar un impuesto especial a las remesas, que constituyen ya una entrada de dólares que rebasa los ingresos por nuestras exportaciones de petróleo: casi 24 mil millones en 2015. Esta jugada podrá no salirle bien a Trump, pues, de acuerdo con expertos del mercado, la medida desincentivaría las remisiones vía electrónica y se incrementaría el traslado de dinero efectivo. Con ello, las firmas que procesan las remesas perderían mercado, disminuyendo sus comisiones y los impuestos correspondientes.

Otra medida muy factible es obtener ingresos fiscales por medio de la venta de gasolina y diésel de Estados Unidos a México.

Cabe mencionar que nosotros mismos nos echamos la soga al cuello, pues ya sea por cuestiones de mercado, de la debacle productiva de Pemex y de una anquilosada política de refinación en 2015 importamos 572.4 mil barriles diarios de gasolina y diésel, contra una producción de 656.1 mil barriles diarios. Esa importación nos costó casi 16 mil 500 millones de dólares.

Según David Henry, de la agencia especializada Platts, la idea de crear un “impuesto por el muro” a las exportaciones de gasolina a México, generaría casi 2 mil millones de dólares al año. Considerando que el costo total sería de 6 mil 400 mdd, el eventual presidente gringo ya tendría en un año cubierta una tercera parte.

Y como Estados Unidos es el principal proveedor de gasolina y diésel de México, y que la demanda de importaciones va a aumentar (a 700 mil barriles diarios en 15 años, dice la Sener), la decisión del presidente Enrique Peña Nieto de dinamizar el mercado no sería la panacea que se espera en cuanto a disminución de precios.

La sed de gasolina nos condenará a seguir pagando impuestos por un insumo que no producimos y que seguiremos comprando a nuestro principal socio, a pesar de que nos impongan un sobrecosto para un ominoso muro.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson

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