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Martes , 11.12.2018 / 01:02 Hoy

Nada personal, solo negocios

Trump puede presionar a México con gasolina y gas natural

Bárbara Anderson

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Además de las presunciones y evidencias de corrupción a todo lo largo y ancho de nuestras empresas productivas del Estado, hay un problemón que tenemos que enfrentar: la merma en la producción de los combustibles necesarios para echar a andar al país.

No es cosa menor. Pemex produce menos hidrocarburos, refina menos gasolina y, por ende, importa más de estos insumos. Para colmo, a pesar de que México tiene algunas de las reservas probadas más abundantes en ciertos productos (crudo, shale, etc.), en gas natural no figuramos ni entre los primeros 30 países productores, aunque somos el séptimo consumidor mundial.

México ya está comprando a Estados Unidos 52 por ciento de la gasolina que necesita. Y si las cosas se ponen peor y ante la falta de una estrategia clara sobre refinación, el índice será mucho más alto.

Para los proveedores de EU, esta situación es gloriosa. México importa más de la mitad de sus necesidades energéticas del vecino del norte (entre petróleo, gas natural y otros básicos), dice la consultora S&P Global Platts. Para las grandes firmas texanas de gas natural y gasolina, es de lo más cómodo mirar al sur para vender, ya sea en barco por el Golfo de México o a través de las kilométricas redes de gasoductos (donde han invertido hasta 15 mil mdd en unos cuatro años). Casi nada más tienen que abrir la llave y ya.

El riesgo es para México en varios sentidos. El mayor es que un día el enfebrecido presidente Donald Trump se levante de malas y ordene que las firmas de su país no podrán exportarnos más sus combustibles. Más allá de la gasolina, que quizá se puede surtir de otros países (India, Corea del Sur, ¡Venezuela!), el problema radica en el elevado precio logístico. Respecto al gas natural, además del precio y la logística también hay otro factor de peso, como son las metas ambientales del país, pues hay que recordar el enorme plan de conversión en la generación de electricidad de CFE, que dependerá ni más ni menos que de gas natural. Según S&P Global, México es un “novato” en el mercado internacional de este hidrocarburo. Antes se importaba de Bolivia y Perú, pero eso se suplió con gas de EU y ante la incapacidad de Pemex de resurtir el mercado con sus propias compras, la industria, los grandes consumidores de gas natural, y la propia CFE dependen de estabilidad en este rubro.

Así que ojalá la estrategia energética a corto plazo no sea rogar que Trump no se levante de malas y le ordene a los texanos cerrar la llave.

barbara.anderson@milenio.com
Twitter: @ba_anderson

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