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Viernes , 22.06.2018 / 19:31 Hoy

Nada personal, solo negocios

El SAT vs las mineras canadienses: un tema fantasma entre Peña y Trudeau

Bárbara Anderson

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Un problema que muchos ven como un elefante en los pomposos salones de la National Gallery o en Parliament Hill —ahora que se reunieron los gobernantes de Canadá, Estados Unidos y México en la Cumbre de Líderes de América del Norte— es el tema de la política fiscal del país en torno a la industria extractiva.

Canadá (la mayor fuente de la inversión extranjera directa en ese sector en México) no dio señales de querer incluir el tema en los encuentros de Justin Trudeau con Enrique Peña Nieto. Sin embargo, nos cuentan que el gobierno de la hoja de maple le da al caso una relevancia total, aunque se trate de una disputa entre particulares, en este caso, los inversionistas y México.

¿Qué buscan las mineras canadienses (hay unas 150 empresas operando en México, donde controlan gran parte de las mejores minas de oro y plata)? Más que mayor seguridad (rubro en el que invierten hasta 2 por ciento de sus ingresos), cambios a la política impositiva, a la que ven como una losa que arrastra sus hojas de balance.

Hay un caso en particular: Primero, una minera canadiense con concesiones para explotar depósitos de plata. Su dilema es que en 2012 se le ordenó pagar derechos e impuestos al gobierno mexicano a partir de un precio, por entonces, de cuatro dólares por onza de plata producida. Pero en febrero, el SAT determinó que el pago tendría que ser con base en el precio actual del metal, que es de alrededor de 16 dólares por onza, y que además debería ser retroactivo. El pago, dice Primero, podría ser hasta de 100 millones de dólares, una carga tal que la haría evaluar desinvertir y dejar el país.

Para esa minera la diferencia es enorme, toda vez que cuando adquirió una de sus propiedades, San Dimas en Durango, tuvo que aceptar un trato que le obligaba a vender parte de la producción de plata a otra empresa a un precio preferente.

Esta propiedad de Primero incluye cinco zonas en 22 mil 500 hectáreas. En 2015, su producción de plata valió casi 300 millones de dólares. La minera busca cambiar el trato fiscal por medio de las reglas establecidas en el Tlcan.

Algunos medios canadienses afirman que el tema se ha negociado a escala diplomática también, con reuniones del embajador Pierre Alarie con autoridades mexicanas, y buscan que se tome una determinación, política inclusive, desde el seno de las autoridades comerciales.

barbara.anderson@milenio.com
Twitter: @ba_anderson

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