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Lunes , 18.06.2018 / 16:11 Hoy

Casta Diva

Falso

Avelina Lésper

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Imagínate lo fácil que es hacer una obra de Keith Haring, puedes hacerla en un par de minutos”, dice Richard Polsky un especialista en la autentificación de obras de Warhol, Basquiat y Haring. La “facilidad” en el arte es un tema de discusión, muchas veces no es que sea fácil, es que el dominio del dibujo, la técnica y el desarrollo total de una idea lo hace ver fácil, por ejemplo, en la película The apartment (1960) de Billy Wilder, una mujer rayonea un monigote en una pared para demostrar que ella también puede hacer un Picasso y evidentemente no lo consigue, hace un monigote, como los pintores actuales con experiencia que imitan a Picasso y producen malas interpretaciones de su estilo. El caso de Haring, Warhol y Basquiat es distinto, este trío pertenece a la generación hizo de la elementalidad y mala factura un statement. El señor Polsky dice que un Basquiat se identifica “por su espontaneidad” termino que en arte significa poco, espontaneo es que alguien grite asustado y eso no construye una obra de arte, la facilidad de hacer un Basquiat y la dificultad de diferenciar un falso de un verdadero llevó a la familia del pintor no autentificar las obras que no tuvieran ellos registradas; esto tampoco es garantía, porque ellos mismos han “encontrado” varios basquiat’s perdidos que ponen en venta. La obra de Warhol simplemente no tiene originales, y Polsky lo confirma, nos dice que ni siquiera firmaba sus obras, que lo hacían sus asistentes, que eran los que las realizaban, y que hasta su madre y amigos firmaron piezas. Lo que hacía Haring está más en el terreno del diseño y los cartoons, no del arte, como muchos artistas, es una consagración forzada por la venta de obra. La falsificación de estos nombres es más un negocio que un asunto estético, obviamente con la especulación y los precios que alcanzan en subastas brotan obras por todos lados para ponerlas en venta. El predicamento de autentificar lo que no tiene valor estético es una urgencia mercantil y académica, si una obra no tiene valor como original no tiene caso desechar los falsos, Warhol es decoración y además lo que se vende como suyo no es de él, es diseño de factoría. El punto extremo son sus cuadros de orines que hizo con Basquiat, ¿con qué parámetros los van autentificar? Los académicos ven en estas supuestas autentificaciones la resolución de un proceso que están realizando sin mucho éxito: la búsqueda de los “maestros” del arte contemporáneo VIP y sus “masterpieces of art”, porque si hay un falso hay un maestro que lo antecedió, y caen en las contradicciones, si alguien hizo alarde de no hacer, de relegar la factura de la obra a otros, de anteponer su personalidad a la realización, desdeñando justamente la maestría, para qué hoy los imponen como maestros. Han llegado al extremo de llamar a Basquiat el Van Gogh de nuestro tiempo. Falsos o verdaderos, ese trío son al arte lo que la Coca-Cola a la alimentación, basura que engorda, carente de valor real.

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