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Sábado , 22.09.2018 / 05:24 Hoy

Columna de Augusto Chacón

Y el poderoso dijo: hágase la licencia…

Augusto Chacón

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Una ciudad rica muy pobre. Una sociedad democrática controlada por unos pocos. Los ciudadanos en el centro, siempre y cuando no se metan con intereses económicos que no les atañen. La terrible calidad del aire, pero no tanto como para privilegiar a los peatones, al transporte público y a los ciclistas. La impunidad síntoma de la putrefacción de las instituciones, pero el mecanismo más a la mano aun para las cosas más triviales, como estacionarse impunemente en lugares prohibidos. El bienestar de la gente, objetivo de gobierno, sólo que los árboles, las banquetas, el patrimonio arquitectónico y la seguridad pública son perfectamente prescindibles.

Los gobiernos de la metrópoli Guadalajara, los municipales, el estatal y el poder Judicial, tensan la cuerda de la ignota gobernanza. No se hacen cargo de las necesidades, de la incomodidad de los habitantes de la Perla, tampoco suponen que hay una idea, un anhelo de ciudad en la suma de comunidades que somos. Con las licencias oficiales que otorgan como quien maquina tortillas y con las otras, las licencias espurias que cocinan igual de activos, ésas que llevan el sello: cortesía de la dirección que se hace de la vista gorda y de la cartera ancha, orillan a las ciudadanas y a los ciudadanos al abismo del abandono: no hay nada qué hacer sino pelear, contra los gobiernos y contra los poderosos que tuercen las leyes a su antojo. Luchar por cada rama, por cada centímetro, por cada luminaria de la urbe atravesada por una degradación forzada. Catatónica por la influencia de gobernantes en constante sospecha, Guadalajara es prematura carne para los chacales.

La protesta de los vecinos de Chapalita, que cancelaron su barrial ceremonia del grito, es un ejemplo magnífico: el municipio la emprendió a machetazos contra el tejido social al permitir el derribo de una finca emblemática en la glorieta corazón de esa colonia, lo que trastocará la vocación de punto de encuentro que tenía el lugar, y de paso autorizó, ahí mismo y unas cuadras más allá, en Becerra y Tanco, con despliegue policiaco y todo (del que no usa contra los criminales), la tala de árboles que por medio siglo, al menos, hicieron regiamente lo suyo: hacer que esa porción de Guadalajara fuera la estupenda Guadalajara y acumular carbono, toneladas de él. Unas calles más allá, en la avenida Lázaro Cárdenas, en el edificio Rotario, entre San Gabriel y Juan Bernardino, por arte de una magia muy socorrida desaparecieron las banquetas de los tres costados de la construcción: con lujo de albañiles los machuelos fueron demolidos, con lujo de brochas trazaron líneas para que los coches se estacionen, ¿y los peatones en esas aceras muy usadas por ellos? Que se bajen al impetuoso caudal de acero que es Lázaro Cárdenas. Tal cual, el municipio regaló las banquetas o alguien las tomó por sus pistolas, ojalá la expresión no sea literal, para beneficio privado.

Suele decirse: para muestra basta etc., así matizamos la experiencia particular, con el ánimo de sugerir que lo que en lo personal vivimos no invalida o se impone por sobre otras vivencias; sin embargo, ya no podemos esperar a producir el consenso que unifique el sentido de la revuelta por reconquistar la ciudad: es tiempo de sumar el enojo de las voces individuales, estentóreamente; la cacofonía terminará por armar un concierto cuya melodía nos hemos tardado en entonar: ya estuvo suave. Desde nuestro trozo de vía, desde el árbol talado que tenemos a la vista, desde el bache que atormenta nuestro paso, del asalto que nos priva de la cartera y del celular, del edificio tiránico que nos arrebatará la calma y la luz, desde el camión que nos deja con la mano extendida porque el chofer tiene prisa, a partir de cualquier atentado contra lo que deseamos y por supuesto desde los crímenes mayores, desapariciones, secuestros, homicidios, amenazas, violaciones, soltemos un grito liberador, porque las agresiones que sufrimos de uno en una no son muestra, son el todo.

agustino20@gmail.com

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