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Domingo , 27.05.2018 / 09:40 Hoy

Columna de Augusto Chacón

La perniciosa venganza

Augusto Chacón

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Si las autoridades municipales no tapan un bache que causa perjuicios, es común que los vecinos pongan un señalamiento o incluso que se acomidan a rellenarlo. Si los gobernantes autorizan edificios y espacios en los que suceden actos que invocan masas, sin considerar el entorno inmediato, los vecinos se las ingenian para remediar la omisión, y de paso hacen negocio con sus cocheras o cargan resignados con el costo de las molestias. En cambio, si la gente presencia o sufre un delito e interviene, para impedirlo o prender al delincuente, se convierte en carne de los medios de comunicación y las más graves consideraciones éticas y jurídicas son ventiladas.

En la encuesta que año con año aplica Jalisco Cómo Vamos (JCV) en el área metropolitana de Guadalajara, en 2014 resultó que 16 por ciento de la muestra está dispuesto a tomar justicia por propia mano en caso de que la autoridad no responda, es una cantidad alta; Guadalupe Morfín repuso al conocer el dato, así lo publicó JCV: "¿qué esperan para protegernos según principios constitucionales? ¿O actuarán hasta que sucedan los primeros linchamientos, como en Guatemala?" Cuando un suceso de "justicia por propia mano" sacude al territorio, lo que sigue es lidiar, cada quien, con el regusto agridulce que produce; de entrada pensamos: qué bueno que el criminal recibió su merecido, la satisfacción que provoca la venganza parece contentarnos; después viene la reflexión y el recelo: ¿en verdad era un malviviente, el castigo que recibió fue proporcional a la supuesta fechoría? Y quedamos inermes: la justicia que se provee cualquiera suele también disparar por la culata; pero la autoridad no da respuestas convincentes, condena, mero acto reflejo, a los linchadores, pero no toma el control ni da certezas respecto a la seguridad pública; si pagaron inocentes únicamente exclamaremos: ni modo, pobres, y a lo que sigue, de este modo elevamos la impunidad al cuadrado, la propiciada por la omisión de los responsables de hacer respetar las leyes y la que con nuestra actitud otorgamos a quien lincha.

Semanas atrás ganó notoriedad el caso de un ciudadano al que ladrones montados en motocicleta arrebataron dos centenas de miles de pesos al salir de un banco. La primera versión fue que los siguió en su auto, los hizo caer y recuperó el dinero. Después el comisario de Guadalajara dio una segunda: en la huida los asaltantes perdieron el control de la moto. El asunto es que lo destacado fue que se hizo justicia él mismo; no pocos medios de comunicación vieron lo sucedido como anuncio de los linchamientos por venir, secuela lógica de los años de indolencia oficial. Así como con los baches o con remendar la mala planeación urbana, nada más natural que los ciudadanos manifiesten su hartazgo mutando en policías, jueces y verdugos.

Es terrible. Si de facto las instituciones son enviadas al diablo, muchos inocentes pagarán por rencores que no propiciaron. Sin embargo, y dado que el gobierno está rebasado por el crimen organizado y por los rateros de ocasión que pululan, conviene introducir un matiz jurídico, el Artículo 16 de la Constitución General dice, en una de sus partes: "Cualquier persona puede detener al indiciado en el momento en que esté cometiendo un delito o inmediatamente después de haberlo cometido, poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad más cercana y ésta con la misma prontitud, a la del Ministerio Público." Es decir: es legal que quien sea ejerza como autoridad; pero hay un abismo entre quien se ciñe a las normas por el bien suyo y de la comunidad, y quien parapetado tras la turba abusa de la fuerza y mata. Celebremos los actos de valentía cívica, aquellos que se resistan al desquite in situ, y presionemos a las autoridades, no con el peso de crímenes perpetrados a nombre de una dudosa justicia individual, sino exigiéndoles, nomás todos los días, que apliquen la ley como se los manda la Constitución: con prontitud, según el cronómetro de la gente, no con el de la burocracia.

agustino20@gmail.com

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