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Martes , 13.11.2018 / 00:06 Hoy

Columna de Augusto Chacón

Hoy como ayer, mañana como siempre

Augusto Chacón

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La idea de progreso no se cumple en una línea recta que va de menos a más, de lo imperfecto a la perfección, tampoco es el tránsito de lo que antes fue hacia lo que va siendo y a lo otro, el futuro difuso; más bien, podríamos trazar la idea de progreso como una raya que de pronto zigzaguea, que se vuelve a etapas previas y que no es raro engañe al arribar al espejismo de cierto porvenir, cuando sólo es el regreso a un punto del pasado que sin embargo se nos presenta como momento ignoto, inexplorado.

Si nos atenemos a lo que el vocablo denota, constante mejora, no progresamos, más bien nos acomoda la conseja que un personaje de Borges, en el cuento La busca de Averroes, atribuye a un tal Zahir: “comparó al destino con un camello ciego”; la imagen, simple y breve, es poderosa: un camello ciego, presumiblemente exasperado, ingobernable, nos remite a pensarlo en un desierto, sin referencias territoriales para distinguir rumbos precisos, miremos a donde miremos, es lo mismo. El acontecer de una vida puede aparentar llevarnos lejos mientras nos hace dar tumbos, aunque en realidad nos transporte a una circunstancia que suponíamos rebasada.

Inflación, deuda pública, indisciplina fiscal, dependencia del exterior para tener los productos de la subsistencia básica; el petróleo en calidad de relato marginal para la economía patria; fuga de divisas, incertidumbre entre los inversionistas y, además, crisis política, capital social a la baja y un centralismo terco e infecundo. Pleno siglo XXI pero como si en los años setenta, en los ochenta del siglo pasado estuviéramos; se avecinan las elecciones de 1976 y está por venírsenos encima la defensa perruna del peso, el ineludible y falso pedir perdón a los pobres y la nueva administración de la riqueza que se esfumó, porque “ya nos saquearon, no nos volverán a saquear”. Tal vez el miedo de algunos sectores ante los cambios por venir no sea por la muda abrupta que avizoran, sino por una especie de deja vu que los corroe desde el inconsciente. Montamos el camello enceguecido que representa al eterno destino, perdón, al eterno retorno.

No es una analogía perfecta. Ahora habitamos también en redes sociales, en Internet; hay una sociedad civil organizada actuante y notable y un disfrute más abierto de las libertades; podemos recurrir a los derechos humanos y el Estado está obligado a cumplir con los ciudadanos no sólo merced a las leyes nacionales sino por los tratados internacionales que firma. Sólo que, no obstante, solemos afirmarnos en el presente y anhelar un futuro sin abandonar enteramente el pasado y sus muecas terribles: las decenas de millones de pobres, la corrupción, la impunidad, el no tener autoridad para recurrir cuando los violentos nos roban (nos hieren, nos desaparecen) las exclusiones y el determinismo al que estamos condenados como ayer: poco cuenta el mérito de lo que hagamos, nuestro sino lo fijan el lugar de nacimiento y las circunstancia sociales y económicas en las que comenzamos a llamarnos mexicanos, la única movilidad social segura es descendente.

“Terapia mental, nada más. Nuestro pesimismo es el acto higiénico de nuestro optimismo invencible.” Esto escribió Carlos Fuentes en la novela Cambio de piel. Tal vez la idea de progresar es pura vestimenta, un tanto técnica o al menos no enteramente subjetiva, del optimismo que nos rescata y evita que la rotura de la sociedad sea irreparable; o tal vez la idea de progreso resida en el borde en el que nos damos el lujo del pesimismo: no somos los de antes porque somos capaces, y creativos, para echar sombras sobre el presente, con todo y que no sea sino el episodio de higiene para la invencibilidad al optimismo con el que nos asimos a la noción de que no queda sino continuar a pesar de lo que sea, de quien sea, porque quizá, seguramente, por qué no, lo bueno aguarda a la vuelta del día, de la elección, del Mundial o de ese algo indefinible, pero concreto, que sucederá por fin a nuestro favor.

agustino20@gmail.com

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