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Martes , 17.07.2018 / 18:43 Hoy

Columna de Augusto Chacón

Hacerse rosca

Augusto Chacón

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El transporte público, su uso, es una experiencia personal, no colectiva. Las evaluaciones que generalizan prescinden del componente individual; no lo sufren igual la mamá que lleva a sus hijos a la escuela que quien debe acarrear bultos, o quien sale de madrugada o muy tarde por la noche, un joven que un viejo, un discapacitado o un músico que pide dinero a pesar de los arrancones y frenazos. Medir todo con un solo rasero facilita que los permisionarios hagan negocio y que las autoridades simulen que atienden el beneficio de la mayoría. Como si esa mayoría fuera un ente compuesto por individuos en condiciones y con necesidades similares.

Esa universalización también nos es útil a quienes tenemos el privilegio de una tribuna como Milenio Jalisco para darle publicidad a nuestro punto de vista: juzgamos a los dueños del transporte público, a los choferes, al gobierno y a los usuarios desde valores que asumimos compartidos por muchos, con la intención de contribuir a que las cosas cambien favorablemente. El truco está en que con nuestra presunción de que esos valores son comunes, hacemos el juego para que se impongan clichés: el pulpo camionero es perverso y busca nuestro daño; los choferes son enemigos potenciales de los ciudadanos, si no es que algunos desde ya nos parecen carne de presidio; las autoridades son incompetentes y comparsas de la codicia de los dueños de los camiones.

Por supuesto, sugerir que el problema del transporte público hay que verlo caso por caso es invitar a que todo siga igual, porque quienes tienen el conocimiento y manejan el argot se impondrán con su visión de conjunto, que concluye siempre con una seudosolución: la gradualidad. La mejora se dará poco a poco y se medirá cada que el gobernador incremente la tarifa; así pasó, hace dos semanas, de seis a siete pesos porque alguien calculó que sí había habido progresos en la calidad, y otra vez a subsanar el hecho incontrovertible, la mala calidad del transporte público, con el discurso habitual: las mejoras las gozaremos en ese futuro que suele correrse de una generación a otra.

Atender las necesidades de la pluralidad de usuarios no está en contra de ver el problema entero: servicio, seguridad, medio ambiente; el dilema es falso porque hay un escollo magnífico anterior a estas apreciaciones: determinar para quién es el transporte público. ¿Qué tipo de ciudadano es dable imaginar a partir de los camiones y taxis que vemos en las calles? Uno ninguneado por los gobernantes que no sienten la exigencia de que el transporte corresponda con el nivel de la industria, el comercio, de las universidades, las tradiciones, del clima, de la cultura; vamos, con todo y lo bocabajeada que está, el transporte en la entidad no está en relación positiva con la democracia que disfrutamos. Sí, Jalisco puede ser delineado a partir del plan de rutas, del tipo de unidades elegidas, de los choferes, como un estado con ciudades de quinta categoría.

Es necesario decirlo: para elevar la calidad del transporte público hace falta una inversión mayúscula, financiera y política; inimaginable que la hagan los actuales dueños y que la impulse el gobierno del estado. Nos seguirán dando dosis cada vez más breves de gradualidad. Durante un mes me valí de camiones, de las rutas 371, 30, 604, 24, Turquesa: el servicio es malo, las excepciones no hacen primavera, y las condiciones de los camiones son deplorables; también usé taxis: los taxímetros marcan diferencias de hasta de 50 por ciento al mismo destino, a la misma hora. Un buen propósito de año nuevo es que nos digan cuánto realmente se necesita para tener un transporte público adecuado, lo que llevaría a reconocer que en el esquema vigente no cabe uno con la índole soñada: sólo con recursos del erario, sin priorizar la tasa de retorno, es posible poner al día lo que tiene décadas de atraso. Seguir peleándonos por un peso, cada dos años, es hacer el juego a quienes fijaron el estatus que hoy padecemos para su usufructo personal.

agustino20@gmail.com

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