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Domingo , 27.05.2018 / 04:06 Hoy

Técnica mixta

Luz del Norte: las visiones de Ana Luisa

Arturo Camacho

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Puede el clima y la geografía influir en la creación artística? Esta cuestión presente desde el siglo XIX,( concretamente proviene del Romanticismo), si bien no es determinante si constituye un elemento importante; ya en 1880 con motivo de la II exposición de la Sociedad de las clasesproductoras celebrada en Guadalajara, el científico Mariano de la Bárcena, escribió que “la afición a lo bello y a lo ideal, unidas al fuego de la imaginación, son siempre los rasgos propios de los pueblos inteligentes e instruidos que viven en los países tropicales”, de acuerdo con esta idea de origen positivista vivir entre una naturaleza exuberante motivaría al genio creador, este fue el impulso que llevó al pintor Paul Gauguin(1848-1903) a establecerse en las paradisiacas islas del pacifico sur y realizar una obra pictórica que influyó de manera decisiva al Arte contemporáneo.

Ana Luisa Rèbora, autodidacta irredenta (nunca estuvo por más de seis meses con un maestro o en una escuela), por circunstancias ajenas a la creación artística realizó el viaje a la inversa, del sol del occidente mexicano en donde tuvo su origen y formación se fue a vivir y pintar en la eterna luz tenue de Noruega, circunstancia que alterna con estancias en México para evadir el severo invierno nórdico. En su reciente exposición El fuego y el hielo integrada con cincuenta piezas de diferentes técnicas, soportes y formatos: pinturas, grabados y cerámica, realizadas en su mayoría en México durante su última estancia, nos revelan una pintora con un lenguaje sólido y personal no exento de influencias, después de todo como dijera el maestro Juan Soriano “Un buen pintor es todos los pintores y él”.

Visitar El fuego y el hielo es toda una experiencia estética, Ana Luisa ha conseguido en su obra concretar la premisa de José Clemente Orozco: “Una pintura es un poema y nada más”; el sentido poético entendido como aquello que se eleva por encima de la realidad hacia un mundo de fantasía está presente en las obras de esta exposición, en especial vale mucho detenerse y alejarse en “cazador de musas”, “Historias de amigas” y “otoño” para apreciar el manejo de espacio, veladuras y un dibujo sutil.

Ciertamente hay en la pintura de Ana Luisa una reelaboración del expresionismo, entendido como la expresión de sensaciones interiores suscitadas por el éxtasis producido por la contemplación de la naturaleza, un íntimo compromiso social, o intereses psicológicos, en los que gravita la mirada al servicio del mundo interior. También apreciamos un lenguaje pictórico lapidario, sencillo y directo cuyo vocabulario se compone de una coloración compacta en sus superficies, una pincelada expresiva y dramática y una deformación intensificada de la expresividad que llega en algunos casos a la desfiguración; se muestra una visión directa de la luz y el color lo que trae originales y poéticas atmósferas, los personajes surgen o se internan en luminosa neblina que matiza colores. En un deliberado homenaje a Orozco, tomando su paleta cromática de negros y rojos óxidos, así como el trazo dramático, crea su monotipia “México triste”. Hay otras citas a pintores expresionistas nórdicos como EdvardMunch o Emil Nolde que se pueden identificar en las impresiones de gran formato intervenidas por la artista.

Acercarse a la obra de Ana Luisa es un reconfortante recorrido por el mundo de las sensaciones, y estados de ánimo, es comprobar el enamoramiento de la materia al servicio de la másíntima expresión.

La exposición estará abierta durante las vacaciones en el MUSA.

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