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Domingo , 24.06.2018 / 01:04 Hoy

Técnica mixta

Centenario de Agustín Rivera y San Román

Arturo Camacho

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Agustín Rivera y San Román (1824-1916), conocido también como “El sabio de Lagos”, es una figura intelectual poco valorada en la historiografía de Jalisco; durante la segunda mitad del siglo XIX se distinguió por su inteligencia, erudición y producción bibliográfica por lo que bien puede ser considerado como uno de los humanistas más prolíficos del siglo XIX en México. Nació en Lagos de Moreno, Jalisco el 28 de febrero de 1824; sus padres fueron el teniente del ejército realista Pedro Rivera Jiménez y la señora Eustasia San Román; aprendió a leer, escribir, nociones de aritmética y el catecismo del padre Ripalda con doña Luz Ochoa y don Merced Gómez en la escuela del Calvario para después pasar a la escuela Lancasteriana en su ciudad natal. A los diez años se trasladó a Morelia en donde estudió en el seminario durante un año; tiempo suficiente para ampliar sus horizontes y ser reconocido como uno de sus mejores alumnos, por lo que recibió de su maestro don Clemente de Jesús Munguía un libro de Historia de Persia que lo motivó a iniciarse en el estudio de la historia, su principal pasión; motivo de su viaje a Europa en 1867, son sus obras Cartas de Roma y vista Londres, en donde por su método y observaciones se revela como uno de los iniciadores de la historia cultural en México; sus otras dos obras de tema artístico, son El cuadro de Veinte edificios, en que escribe una erudita y bien documentada historia de la arquitectura de acuerdo a sus gustos y por último la Lista de cuadros y objetos que tiene en su estudio Agustín Rivera nos revelan los intereses del coleccionista.

En los escritos relacionados con la historia del Arte y la Cultura, Agustín Rivera hace una aportación a la historiografía mexicana al considerar a los objetos artísticos como fuentes para escribir una historia integral, no tiene el interés del jesuita Pedro Márquez por estudiar las formas y decoraciones de la arquitectura romana o mesoamericana; tampoco está presente la preocupación de Bernardo Couto por dilucidar las características de una “escuela mexicana de pintura”.

Hay que hacer notar que su aportación a la historiografía mexicana es la unión del concepto de Arte al de Cultura, considerar a la obra de Arte no sólo como documento histórico, sino además, como un fin cultural.

La historia del padre Rivera no es únicamente la de un enciclopedista memorioso, proyectó su sabiduría desde una ciudad de provincia los últimos cincuenta años del siglo XIX, mostrando que la disciplina y el estudio son los elementos principales para conseguir la erudición, y que esta solo es una habilidad si no está acompañada de inteligentes críticas y reflexiones.

El “sabio de Lagos” murió el 6 de julio de 1916, a la fecha solo la UNAM se ha ocupado en editar sus obras históricas, y sus obras relacionadas con el Arte una se redito en Toluca y otra en la UNAM; En Jalisco además de una calle en Guadalajara y en su natal Lagos poco se hace por difundir su vasta obra.


1 Juan B. Iguiniz. "Catálogo Biobibliográfico de los Doctores, Licenciados y Maestros de la Antigua Universidad de Guadalajara". Guadalajara: U. de Guadalajara, 1ª Reimp. 1992, p.244

2 Mariano Azuela. "El Padre Don Agustín Rivera". México: Edic. Botas, 1942, p. 38

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