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Causa Legal

80 años de la expropiación petrolera y la frustración de un sueño

Arturo Argente

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Sin lugar a dudas, la expropiación petrolera constituye un hito en la historia del siglo XX mexicano que ha sido reivindicado por diversos sectores del oficialismo o de la oposición para combatirse unos a otros en función de las condiciones políticas del momento.

La industria petrolera ha sido fundamental para promover el desarrollo nacional de este país.

No obstante, la historia del petróleo mexicano ha estado llena de vaivenes. Por ejemplo: Durante la administración de Miguel Alemán se autorizó que el país firmara contratos riesgo con empresas estadounidenses, cosa que les permitió volver a producir petróleo en México, aunque sólo para venderlo a Pemex. Esta situación cesó cuando se cancelaron dichos contratos en la década de los 60.

En el sexenio de José López Portillo, se descubrió el yacimiento más importante en la historia de nuestra nación: Cantarell, y se enfocó en la construcción de una infraestructura petrolera sólida.

López Portillo buscaba una política de exportaciones que permitiera un proyecto ambicioso de modernización. El entonces presidente llegó a declarar que la tarea de México, en un futuro, sería administrar la abundancia. Pero no fue así, ya que hacia 1981, una sobreproducción mundial de petróleo bajó drásticamente su precio.

El oro mexicano se había devaluado de pronto y vino la crisis de 1982.

México tuvo que lidiar con un grave bache económico y con los efectos ambientales de la extracción que son la destrucción de ríos, pantanos, afectación agrícola en Chiapas, Campeche y Tabasco.

Salinas de Gortari negoció el Tratado de Libre Comercio y optó por no colocar a la industria del petróleo en el contexto de dicho acuerdo.

El gobierno de Calderón intentó abrir la exploración y producción de petróleo en aguas profundas a las grandes empresas internacionales.

El argumento que se planteó fue que eran las únicas con tecnología y capital para hacerlo. El asunto se politizó y Calderón no lo logró. De igual forma, la lucha petrolera se ha desarrollado entre abusos sindicales y la eterna subordinación de Pemex a la Secretaría de Hacienda.

Hoy, 80 años después, las grandes firmas extranjeras regresaron a México.

Pemex se ha convertido en un símbolo de ineficacia administrativa y abusos sindicales de los recursos energéticos de una nación.

De ser una de las principales del ranking mundial como productora de petróleo, Pemex hoy está en octavo lugar.

De tener refinerías con 80 y hasta 90% de producción, hoy las tiene funcionando apenas a 40 o 60% de su capacidad.

De exportar 50% del crudo, ahora lo hace en 80% lo que ha obligado a la importación de gasolinas para el abasto local.

De contar con las mejores plantas petroquímicas en el pasado, hoy necesita comprar etano al extranjero para poder mantenerlas con una mediana producción.

La expropiación petrolera de hace 80 años acusa las promesas de desarrollo y aprovechamiento de las riquezas que contienen los yacimientos petroleros de nuestro subsuelo, y refleja los sentimientos de frustración de un pueblo que no ha logrado superar los constantes abusos de su clase gobernante.

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