• Regístrate
Estás leyendo: Un mes y nada
Comparte esta noticia

Perfil Mexiquense

Un mes y nada

Armando Ríos Ruiz

Publicidad
Publicidad

Después de transcurrido casi un mes de los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero, cuando policías al servicio de criminales asesinaron a seis jóvenes y secuestraron a otros 43, politólogos, columnistas y gente común y corriente han comenzado a hacer conjeturas de todo tipo, entre las que sobresalen las suspicacias que dejan translucir sospechas de lo que se dice y de lo que se hace para llegar supuestamente a la verdad.

Desde el principio, el grupo delictivo denominado Guerreros Unidos, al cual pertenece el ex alcalde de Iguala en fuga, fue señalado como el autor de los asesinatos y de la desaparición de los estudiantes, cuyo paradero se desconoce hasta este momento. Sin embargo, muchos han comenzado a recurrir a una hipótesis diferente, en la cual aparecen los poderosos del gobierno también como sospechosos, obviamente, en connivencia con los de arriba.

Muchos se han preguntado: ¿cómo es posible que un grupo delictivo, menguado por las bajas constantes causadas por sus enemigos, haya sido capaz de llevarse a 43 muchachos y desaparecerlos? Hubiera sido necesario el concurso de unos cien malosos para custodiarlos y evitar que alguno se escapara. Hubiera sido necesario transportarlos en varios camiones imposible de ocultar y en suma, su traslado hubiera causado severos problemas.

Por otro lado, estudiantes de Ayotzinapa se han atrevido a decir que durante el secuestro masivo vieron personas armadas vestidas de soldados y grupos guerrilleros, como el Partido Democrático Popular y el Ejército Popular Revolucionario, han bombardeado con correos a los periodistas, en los que sostienen que lo de Iguala es un "crimen de Estado".

En Guerrero, sus habitantes de burlan de las baladronadas perredistas y policíacas que aseguran que investigarán a los futuros candidatos, cuando en este momento, la entidad está infestada de narcos encaramados en cargos de elección popular.

La pregunta que surgió desde el principio sigue vigente: ¿por qué llevarse a 43 estudiantes y desaparecerlos? ¿A quién beneficia? Es obvio que ni a los delincuentes ni a nadie más. A menos que el ex presidente de Iguala hubiera querido imponer un escarmiento severo y definitivo, como advertencia a quienes en el futuro pretendieran acudir a su territorio a causar todos los desmanes que saben ejecutar, que van desde realizar pintas hasta incendiar edificios públicos, pasando por la toma de carreteras y el saqueo a comercios.

Mientras tanto, el padre Alejandro Solalinde Guerra, se queja de que en la Procuraduría General de la República nadie se anima a escucharlo. Tiene testimonios en el sentido de que los jóvenes ya están muertos y de que fueron quemados. Algunos vivos. ¿Por qué le niegan aportar lo que sabe?

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.