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Domingo , 21.10.2018 / 23:49 Hoy

Perfil Mexiquense

Hasta de policía

Armando Ríos Ruiz

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Cuentan que don Ernesto P. Uruchurtu, muy entrado en años, consintió una entrevista. Entre otras preguntas, le plantearon si desearía regresar a la actividad política y el antiguo regente de la Ciudad contestó: “aquí entre nos… hasta de policía”.
Esto quiere decir que los políticos desearían morir de viejos, mientras desempeñan un cargo público. Ahí está Manuel Bartlett, un hombre con suerte y además muy longevo en el quehacer, que no se ha cansado de hacer daño y continuará pegado a la ubre mientras los mandamases lo consientan.
Entre tantas cosas, me contaron que cuando Mario Sojo Acosta dirigía la revista Impacto y propinaba cada paliza a los políticos de entonces, el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, llamó a José Regino Hernández Lomelí, heredero del medio que fundó su padre, Regino Hernández Llergo, quien también quería deshacerse del incómodo director.
Le dijo que simularan una venta de la revista y le entregó buena cantidad de Millones de pesos. Le sugirió que se fuera a pasear y cuando regresara de su viaje le devolvería el medio informativo. Así se hizo y cuando Pepe Regino reclamó su propiedad, el funcionario le dijo que ya no era dueño, pues ya se la había pagado. Después, el político la vendió a Rafael Aguilar Guajardo, de muy triste memoria, en muchos millones de dólares.
Los intuitivos mexicanos aseguran que Jorge Carrillo Olea, a quien muchos morelenses atribuyen haber impuesto la modalidad del secuestro cuando fue gobernador de ese estado, por la que tuvo que pagar Jesús Miyazawa, director de la Policía Judicial, rechazó la oferta del presidente electo en materia policiaca, porque seguramente se trataba de algo secundario. Y no de algo “digno” de su personalidad.
Se dijo que el ex fundador del Cisen no aceptó por cuestiones de edad. Pero muchos apuestan que no le llegaron al precio o a lo que su inteligencia cree que merece. De otra manera ya estaría enlistado en las huestes de AMLO. Uruchurtu era más realista.
Esta actitud provocó el agradecimiento de muchos mexicanos, que ya no atinan a rezar o a resignarse, ante el diluvio de indeseables que han sido llamados a colaborar en el nuevo gobierno, e inclusive sacados de sus escondites en el extranjero, para que integren las nuevas hordas de empleados gubernamentales de elevado nivel.
La pregunta insistente de muchos mexicanos ante la incertidumbre, es coincidente: “a ver en qué para todo esto”.


ariosruiz@yahoo.com.mx


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