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Sábado , 26.05.2018 / 05:02 Hoy

Perfil Mexiquense

El dilema de votar

Armando Ríos Ruiz

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El gran dilema para la ciudadanía en edad de votar, es acudir o no el próximo domingo a las urnas. Algunos dizque conocedores del asunto dicen que es un deber ciudadano elegir candidato. Otros afirman que no votar no es solución para exhibir la inconformidad engendrada por los excesos de los políticos y muchos más esgrimen que el malestar de la gente debe manifestarse anulando el voto.

La ciudadanía, tan vapuleada por la clase política de este país, que solo ha exhibido sus grandes dotes de saqueadora y de negociadora con fines de lucro, así como por los partidos, que han caído en el cinismo y que aceptan a cualquier candidato aunque sea asesino, con el solo hecho de que tenga mucho dinero y prometa ganar, llegó al hartazgo y duda de personas como el profesor Juan Francisco Reyes, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana.

La gente piensa que se trata de un conocedor del tema, a quien alguna instancia del gobierno interesada en que las elecciones del próximo domingo no se vean muy desangeladas, pagó para declarar que no votar favorece a los partidos que en las elecciones intermedias ganan gracias al voto duro, como el caso del PRI, que es el organismo político que cuenta con el mayor voto duro, o sea, el voto que los simpatizantes depositan porque son incondicionales.

En cuanto a que es un deber ciudadano, se dice que nadie o demasiado pocos han sido favorecidos por votar por alguien. Votar no significa ayudar a México o a la ciudadanía. Significa llevar a un político a un sitio desde donde iniciará una carrera desenfrenada para hacerse multimillonario o para complementarla. Los únicos favorecidos son ellos y sus familiares.

En México no existe una mística de servicio en la política. Existe el hambre por obtener un cargo público a costa de lo que sea, con denuestos de baja estofa a los enemigos, con calumnias que incluyen los insultos más nefastos, con ausencia de propuestas políticas y en estos tiempos hasta con amenazas a otros contendientes a través de sicarios que no se tientan el alma para matar.

Existe solo un propósito, que no consiste en coadyuvar con las necesidades de la población. Esto viene por inercia. Que no consiste en rescatar las entidades que gobiernan, de la pobreza, de la marginación, del crimen. El único propósito es hacerse multimillonarios para competir con los antecesores y tener poder, que perdurará más allá de su ejercicio.

Pero no votar o anular el voto, también transparenta la rebeldía, la saturación de los mexicanos de tanta podredumbre en nuestra llamada clase política. Muchos creen que con esta actitud, se da a entender que nuestro sistema político, junto con todo el cáncer que contiene, está desgastado y necesita ser sustituido.

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