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Lunes , 16.07.2018 / 04:43 Hoy

Perfil Mexiquense

*El Destino del PRI

Armando Ríos Ruiz

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Hace tres años y medio, el gobierno de México trazó el destino del PRI.

El 26 de septiembre de 2014, 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa se presentaron en Iguala, Guerrero, supuestamente manipulados por un grupo criminal, a boicotear el informe de María de los Ángeles Pineda, hermana de los cabecillas de Guerreros Unidos y esposa del presidente municipal, José Luis abarca.

El 27 de septiembre amaneció la noticia en todos los medios y la sorpresa de la población, que se enteraba del suceso.

Curiosamente, ni el gobierno local y menos el federal tomaron cartas en el asunto.

Transcurrieron los días y entonces se inició la dizque investigación. 43 normalistas desaparecieron sin dejar rastro.

Los familiares exigieron la presentación con vida de los estudiantes y se realizaron indagatorias que culminaron con la llamada Verdad Histórica, que nadie creyó. Con mucho de histórica, pero nada de verdad.

Después de los reconocimientos en el extranjero al Presidente Peña, por las reformas, se inició la decepción, junto con acontecimientos en cascada que presentaron a un México en donde la corrupción parecía no tener límite y en donde los principales responsables actuaban como si nada ocurriera. Eso prevalece hasta nuestros días.

El Presidente Peña acaba de preguntarse en Washington, por qué los mexicanos están tan enojados con el gobierno, cuando él ve grandes avances y logros en los últimos seis años. La pregunta hacer recordar la crítica de la columna del semanario inglés, The Economist:

"El Presidente que no entiende que él no entiende".

México está hundido en una ola criminal que alcanza a todo el territorio, sin que nadie se ocupe en imaginar un mecanismo capaz de combatirla.

La gente en todos los rincones está harta de soportar la imposición de pago de renta, de robo de autos, de todos los delitos que dejan mucho dinero y de los excesos de los delincuentes, cuando hasta disponen a su arbitrio de las esposas y de las hijas de los habitantes pacíficos y trabajadores.

México está harto de la corrupción, que no mengua ni porque existe el deseo de hacer llegar a la Presidencia de la República a un incondicional, que obviamente cuidará a los que se van.

Está harto de la impunidad entre la mediocre clase política, que puede darse el lujo de cobrar al doble la obra pública, mientras quien debe ordenar el castigo permanece inalterable.

Mientras, en la conciencia de los mexicanos quedaron impresas imágenes imborrables de la casa blanca, de las concesiones a grandes empresas y toda una maraña envuelta en corrupción, que forzosamente desdibuja al gobierno y a su candidato.


ariosruiz@gmail.com

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