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Miércoles , 26.09.2018 / 02:07 Hoy

Al pie de la Letra

Ley blanda

Armando Luna Canales

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Hace unos días el Instituto Electoral retiró el registro a un candidato a gobernador en Zacatecas.

El asunto se hizo un escándalo mediático de inmediato. No se hicieron esperar los reproches, el ataque a las autoridades que aplicaron la ley, aunque ahora no reconozcan a la que se los devolvió. Ya es una tradición en nuestro país mandar como alguna vez dijo alguien, al diablo a las instituciones, cuando sus decisiones no nos convencen o cuando afecten intereses de alguien.

Me parece incorrecta la apreciación de que el INE quedó en ridículo. Como autoridad se limitó a aplicar la ley en una forma en que no permitían interpretación alguna. A aquel candidato que no rinda informe de sus gastos de precampaña o campaña le será retirado el registro, y así sucedió.

Pero insisto, el INE no hizo el ridículo, solo aplicó la ley. Quien llevo este asunto hasta ese límite fue el Congreso, al proponer esa sanción para esa infracción. Desde hace años se decidió y legisló en consecuencia, la negativa de registros para actos anticipados de campaña. Se trataba de sanciones excesivas, que da una misma sanción a todas las conductas posibles, sin distinguir de su gravedad o de su reiteración.

La resolución del Tribunal Electoral sobre la pérdida del registro del Sr. Monreal pone fin a un litigio absurdo desde el inicio. Y el inicio no es la elección ni el descarado incumplimiento de la ley al no rendir el informe de gastos de campaña. El inicio de este asunto está en el Congreso, al momento de establecer esa sanción extrema a una conducta de no tanta gravedad. Esta es ya una tendencia de los jueces en relación a la moda de nuestros órganos legislativos a sancionar con excesiva rudeza algunas conductas que pudieran requerir únicamente de una multa.

Hoy el legislador tiene la tentación de sancionar en la ley con excesivo rigor algunas conductas que por la coyuntura da presencia o conocimiento. Hay un sinfín de conductas de este tipo que fueron legisladas al calor de un problema concreto y dejaron a la autoridad administrativa maniatada y a la autoridad judicial imposibilitada a confirmar las sanciones.

En Coahuila sucedió lo mismo con el delito de circular con placas sobre puestas. El Tribunal Estatal determinó que estábamos ante un derroche excesivo de coacción. Es decir, se mata moscas a cañonazos.

Sin duda las situaciones concretas hacen tentador llevar todo al ámbito penal. Así vemos tipos penales agravados por robar cobre, por robar ganado, o por alguna omisión. En el fondo los jueces en México van marcando la pauta de lo que puede ser y de lo que no puede ser. Hoy el reto es sancionar penalmente solo a aquellas conductas verdaderamente nocivas para la sociedad, mientras que la autoridad administrativa deberá investigar y sancionar aquellas que no lo sean tanto.

Dura lex, sed lex, decían los romanos para ejemplificar la rudeza de la ley, como mecanismo para corregir y orientar el rumbo de personas y comunidades. Hoy pareciera que en este caso concreto, la ley dura, terminó en ley blanda. No hay sanción, no habrá multas, no pasará nada, salvo hacer víctima mediante la aplicación de la ley a quienes no aceptan ni creen en la ley.

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