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Domingo , 27.05.2018 / 23:25 Hoy

Al pie de la Letra

#KıyıyaVuran- Insanlik

Armando Luna Canales

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Lo que se ahoga en el mar es nuestra humanidad ha dicho el presidente de Turquía. El hashtag #KıyıyaVuranInsanlik, que en turco significa la humanidad ha naufragado, reduce una gran tragedia a 20 caracteres. Y es que la imagen de un niño sirio ahogado en una playa retrata la tragedia e ilustra la muerte de la esperanza para millones.

Esta es una imagen que no esperaría encontrar más que en la peor de las pesadillas.

La primavera árabe sopló como un viento de renovación por esa parte del planeta que se resistía a la democracia. Pero topó en Siria donde el Estado contaba con el suficiente apoyo militar y económico para no desmoronarse. Inició entonces esta guerra.

En cinco años, la cruenta guerra civil entre el gobierno sirio y el grupo yihadista Estado Islámico, ha desplazado a más de 11 millones de personas, 3.9 millones son ahora refugiados y 12.2 millones de personas dependen de la ayuda humanitaria para subsistir.

Todos ellos se han quedado prácticamente sin nada.Aylan, de tan solo tres años murió ahogado y su cuerpo fue llevado hasta las playas de Turquía. Aylan se ahogó junto con su hermano y su madre tras el naufragio de dos botes con sirios que huían de la guerra en su país.

El reflejo de esta imagen es quizá hasta ahora la que conjuga perfectamente el drama y la tragedia que persiguen a los refugiados.La imagen ha sido reproducida en pinturas, murales y escenificada para lanzar reclamos al mundo.

Esta imagen captura con gran fuerza una enorme tragedia. Así como esta imagen hay otras que han dado la vuelta al mundo, como la del niño africano hambriento y junto a él, un buitre que espera pacientemente a la muerte. Sin duda la fotografía desata discusiones sobre la ética de publicarse o no.

Pero en el fondo es solo un duro reflejo de lo que nuestro mundo genera y tolera.Sin duda la mayor relevancia es haber captado ese instante, previo a que el policía recogiera el cuerpo. No dejo de pensar cuantos miles de niños quedan tendidos en el mundo, en una playa, ladera, camino o vía del tren.

Ver la imagen indefensa de este pequeño sacrificado ya sea en el nombre de algún dios, de alguna ideología, de alguna posición estratégica o incluso por la resurrección el imperio otomano, da mucho en que pensar.La entrevista al padre no puede más que conmover hasta el borde de las lágrimas incluso al del corazón más duro. El hombre perdió a toda su familia tratando de salvarla.

Este hombre no quiere más que una última oportunidad de ver los cuerpos de sus seres queridos. Este hombre no quiere más que darles sepultura en su tierra. Este hombre no pide nada más que sentarse junto a sus tumbas.

Lo que él no sabe y nosotros no debiéramos obviar es que junto a su familia se sepultan muchas de las esperanzas de la humanidad. Ojala que todos los que vimos esa foto y leímos esa entrevista tengamos ese nudo en la garganta y la imperiosa necesidad de sentarnos a su lado, de consolarlo, porque en ese hombre y su dolor esta buena parte del dolor de toda la humanidad.

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