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Ciencia, educación y ambiente

Sobreviviendo a la temperatura

Arlette López

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En temporada de intenso calor, buscamos la sombra delos árboles para resguardarnos,pues caminar por la calle resulta agobiante por el efecto conocido como “isla de calor” producto de tanto pavimento, edificios y la falta de áreas verdes. Esta circunstancia incrementa la temperatura en laszonasurbanasen relación a la rural,entre 3 y 5 grados, por lo que en algunas ciudades, como los Ángeles,el asfalto se reviste con un aditamento llamado CoolSealque refleja la luz solar y reduce el incremento de temperatura adicional.

Si por fortuna contamos con tecnología y algunosinsumos sorteamos las altas temperaturas y sobrevivimos como especie humana en lugares extremos.

Sin embargo, en muchos sitios identificamosseres vivos que su hogar puede ser un lugar tan extremo como un desierto, o un glaciar. Y para contender con estas temperaturas excavan galerías para resguardarse del sol durante el día, seleccionan alimentos muy suculentos, rocían su cuerpo con agua como los elefantes,toman el sol sobre una piedra cuando hace frío como las lagartijas, o se reúnen en grupos compactos como los pingüinos.

Algunos presentan adaptaciones en su cuerpo como losroedores del desierto que tienen patas posteriores fuertes para desplazarse rápidamente sobre un suelo caliente. Los camellos cuentan en la jorobacon reserva de grasa, la que consumen cuando no hay agua o alimentos ya que sedientos pueden tomar hasta 190 litros de agua en un día. También algunos mamíferos del desierto tienen adaptaciones como el zorro orejudo que expulsa el calor a través de sus grandes orejas al igual que los elefantes, los roedores pequeños como la rata cangurotiene el hocico modificado de tal forma que aprovecha la humedad de su propio aliento ademássu cuerpo crea agua metabólica, las hormigas del Sahara tienen largas patas que alejan su cuerpo de la superficie caliente del suelo. Y por si fuera poco además del color corporal claro, varios organismos utilizan el jadeo para refrescarse, o el cómodo letargo que permite esperar las lluvias durmiendo. Para las bajas temperaturas el escarabajo de Alaska cuenta con anticongelantes y glicerol en sus tejidos lo que le permite vivir hasta 100 grados bajo cero. Los seres vivos cuentan con estrategias increíbles que nos siguen sorprendiendo cuando encontramos vida en lugares insospechados

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