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Domingo , 22.07.2018 / 15:39 Hoy

Ciencia, educación y ambiente

Benefactoras de la tierra

Arlette López

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En estos días lluviosos diversas sensaciones nos despierta el caminar por áreas jardinadas y encontrar muchas lombrices de tierra fuera de su lugar cotidiano. De manera natural y, a veces con cierta aversión, evitamos pisarlas pues se encuentran a nuestro paso por las vías de tránsito peatonal.

Es lógico preguntarnos ¿si las lombrices viven en la tierra, por qué cuándo llueve intensamente no resisten estar en éste medio? La respuesta está asociada a la sobrevivencia de éste increíble organismo pocas veces reconocido y la mayoría víctima de nuestra ignorancia.

Pues resulta que las lombrices reaccionan a las condiciones ambientales de manera inmediata, ya que si hace frío o mucho calor se entierran hacia las capas más profundas, pero si el lugar donde viven se satura de agua salen de éste pues su respiración la realizan a través de la piel, hecho que les impide este proceso ante un medio con mucho líquido el que dificulta el intercambio gaseoso.

Las lombrices fueron reconocidas con toda su importancia para la tierra y para los procesos agrícolas por Charles Darwin el destacado naturalista quien en el año de 1881 es decir hace 135 años, publicó una obra sobre la formación del sustrato vegetal por las lombrices, en donde después de 40 años de observación y estudio concluyó que transitan por los suelos tragando gran cantidad de partículas de tierra con residuos orgánicos, los que transforman en materia rica y aprovechable para los cultivos, también remueven la tierra permitiendo que sea más permeable. Según Darwin 50 000 mil lombrices pueden en un año remover 18 toneladas de tierra.

Estos importantes organismos a simple vista parece que no tienen cabeza, sin embargo observando con cuidado, podemos registrar que avanzan en un sentido y que éste es el lugar en donde se encuentra su boca.

También aunque no tienen ojos son muy sensibles a la luz y consumen durante un día la mitad de su peso corporal.

Para su reproducción se identifican como organismos hermafroditas, lo que significa que tienen gametos femeninos y masculinos los que intercambian con otra lombriz uniendo la parte gruesa y de color más claro que a simple vista podemos identificar casi a la mitad de su cuerpo y que se conoce como clitelo, cuando se separan cada lombriz tiene ya la posibilidad de generar sus propios huevecillos los que se depositan en un capullo en la tierra húmeda y de donde al cabo de dos o tres semanas aparecerán la nuevas lombrices.

Cuándo Darwin publicó sus observaciones sobre las lombrices y destacó su importancia para los ecosistemas, la sociedad de la época empezó a valorarlas y a cultivarlas.

Actualmente las lombrices son también carnada para la pesca, y platillo gourmet en algunas latitudes, pero no dejan de ser la importante protagonista en la formación de suelos, en la descomposición y flujo de nutrientes y en la relevancia que este ser vivo tiene para el ecosistema.

Por este motivo si encontramos lombrices fuera de su hábitat bien vale regresarlas para evitar que el sol las deseque y así puedan continuar con su benéfica labor en favor de la misma tierra que es su casa.

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