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Lunes , 24.09.2018 / 00:58 Hoy

Democracia para erizos

En defensa de los pluris

Arístides Rodrigo Guerrero García

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De nueva cuenta se presentó una iniciativa para disminuir el número de los diputados de representación proporcional, mejor conocidos como “pluris”; esta propuesta no es novedosa, ya que iniciativas similares han presentado los legisladores del PRI en 2009, 2014 y 2015.

Cuando el partido gobernante era el PAN, también presentó la suya, sin embargo, las proporciones eran diferentes, ya que mientras el PRI propone 300 diputados por mayoría y 100 de representación proporcional, el entonces Presidente Felipe Calderón propuso que se eligieran 240 diputados por mayoría y 160 por representación proporcional.

Tal como lo hago ver en el título de esta columna, aunque mi postura no es la más popular en estos momentos de crisis, me daré a la difícil tarea de defender a los diputados plurinominales.

Los argumentos que presentaré son de tres tipos: 1) histórico; 2) teórico; y 3) comparativo. Todos los argumentos se relacionan con la representación de la población.

Respecto a las razones históricas, cabe recordar que los diputados de representación proporcional se incorporaron con la reforma política de 1977, en la que, ante la existencia de un partido hegemónico, el entonces Secretario de Gobernación Jesús Reyes Heroles diseñó el sistema electoral mexicano al que muchos llamaron mixto, ya que se integraba por 300 diputados electos por mayoría relativa y 100 por el principio de representación proporcional.

En 1986 aumenta el número de diputados de representación proporcional, al respecto, cabe mencionar que, de acuerdo al censo de población de 1980, en aquella década se contabilizaban 66 millones de habitantes, lo cual representa aproximadamente la mitad de los 120 millones que somos actualmente.

Mientras en 1986 había un diputado por cada 132 mil habitantes, el día de hoy tenemos un diputado por cada 240 mil habitantes; y si bien esta cifra no es motivo para aumentar el número de diputados, considero que debe serlo para no disminuirlo.

Es decir, resulta incongruente que vivamos en una democracia predominantemente representativa, y se pretenda disminuir al número de representantes populares. En este punto cabe aclarar que concuerdo con la mayoría de encuestas que señalan que los mexicanos no nos sentimos representados por nuestros legisladores, sin embargo, lejos de disminuir diputados lo que tendría que mejorar es la rendición de cuentas y fortalecer el vínculo entre el representante y el representado.

El segundo argumento es de tipo teórico, de acuerdo a Dieter Nohlen, el sistema de representación proporcional tiene el objetivo de reproducir en el Parlamento, de la forma más fiel posible, las fuerzas sociales y los grupos políticos existentes de la población.

El sistema de representación proporcional permite que todos los partidos políticos que alcancen un umbral mínimo de votos tengan una representación en el Congreso; logra un efecto espejo, en el que tantos votos tienes tantos representantes te corresponden.

En un sistema de mayoría el partido que gana se lleva todo, en un sistema de representación proporcional los cargos se reparten de manera equitativa.

Señalemos un caso hipotético. Si únicamente tuviéramos un sistema de mayoría relativa y considerando los resultados de las elecciones de 2015, el PRI tendría 160 diputados obtenidos con el 29% de los votos, mientras que el PAN tendría 56 diputados con el 21% de los votos, el PRD 33 diputados con el 10.8% de los votos y MORENA 15 diputados con el 8.39% de los votos; incongruentemente el PVEM que obtuvo 6.91% de los votos tendría 24 diputados.

Visto desde otra perspectiva, el PRI que obtuvo 11 millones 638 mil votos tendría 160 diputados; y el PAN con 8 millones 379 mil votos tendría únicamente 56 diputados. Eso significa que el PRI obtendría un diputado por cada 72 mil 742 votos y el PAN un diputado por 149 mil 634 votos.

Lo anterior significa que tendríamos partidos políticos sobrerepresentados y otros que se encontrarían subrepresentados.

Para el tercer argumento utilizo elementos de derecho comparado, y para ello en primer lugar señalaré el número de diputados que tienen en proporción a su población y en segundo lugar los sistemas electorales predominantes.

En cuanto al número de diputados por población, en Argentina tienen un diputado por cada 167 mil habitantes, en Ecuador uno por cada 118 mil, en Bolivia uno por cada 81 mil; en el continente europeo encontramos proporción similar, ya que en Alemania existe un representante por cada 126 mil habitantes, en España uno por cada 132 mil y en Italia uno por cada 96 mil.

Si en México disminuimos a 400 nuestra Cámara de diputados, tendríamos un diputado por cada 300 mil habitantes, es decir la proporción se va casi al doble de los países mencionados.

En contraste podrían presentar como contra argumento el caso de Estados Unidos, cuya Cámara de Representantes cuenta con 435 miembros y su población es de alrededor de 320 millones de habitantes, sin embargo, recordemos que el sistema electoral norteamericano ha presentado pocas variaciones, y la lógica al crear su Cámara de Representantes en el Siglo XVIII era la de contar con un representante por cada 30 mil habitantes.

Si el argumento de la representación no es suficiente, hablemos de los sistemas electorales. De acuerdo a Ace Project, de un total de 228 sistemas electorales analizados, el 38% cuenta con un sistema de representación proporcional en sus diferentes variantes, mientras que 26% cuenta con un sistema de mayoría simple.

Estados Unidos, Reino Unido y gran parte de países africanos cuentan con un sistema de mayoría simple, sistema que mantienen principalmente por razones históricas. Es decir, gran parte de los sistemas electorales de mayoría relativa fueron diseñados hace más de dos siglos.

En contraste, los sistemas electorales diseñados durante los siglos XX y XXI han preferido la representación proporcional, tal es el caso de España, Argentina, Brasil, Perú y Portugal. Incluso Chile decidió modificar su sistema electoral binominal por uno de representación proporcional apenas en el año 2015.

Los anteriores son algunos de muchos argumentos por los cuales considero que deben seguir existiendo los 200 diputados de representación proporcional. Entiendo la molestia por los excesivos salarios, privilegios y bonos económicos de la clase política, pero lejos de disminuir la escasa representación que tenemos, debemos ser más exigentes con nuestros representantes populares y vigilarlos para evidenciar actos de corrupción; ellos a su vez tienen la obligación de ser solidarios ante la situación que vive el país.

Por último, aunque estoy de acuerdo con el número de diputados, considero necesario cambiar el método de asignación, empezando por la boleta que presenta en letra chiquita los nombres de los candidatos “pluris”, tema del que escribiré más adelante.

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