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Lunes , 20.08.2018 / 00:53 Hoy

De raíces y horizontes

Flor de palma

Arcelia Ayup Silveti

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Soy fiel admiradora de nuestro semidesierto y disfruto enormemente exaltar sus bondades. La palma yuca o izote es uno de sus atractivos, cobra especial belleza en estos días cercanos a la Cuaresma.

Es un regocijo admirarla con sus hermosas coronas blancas, esos enormes ramilletes de flores, tan suaves y delicados que crecen sin nuestra ayuda. ¿Quién puede resistirse ante tal belleza? La maravilla inicia al admirarla.

Sin embargo, lo mejor viene después, al usar el resto de los sentidos y vivir una experiencia con el producto de muchas horas de sol, de nuestra indiferencia y la escasez de agua. Saber que además puedes deleitarte con un platillo de flores de palma, una verdadera dicha, en el norte de Coahuila le llaman “chocha” a este platillo.

Probarla es volver a nuestra raíz, a lo que hacían nuestras abuelas, quienes se esforzaban, entre muchas cosas, en que su familia comiera lo más sano posible. Cuando tengo este manjar en mi plato imagino el largo proceso de gestación, la espera de un año para obtener este regalo.

¿Qué vivirá dentro de ese tronco?, ¿cómo se forman poco a poco los pistilos, las hojas, los pétalos?, ¿cómo administra su poca agua para poder ofrecernos tal perfección y sabor?, ¿por qué no se equivoca en el manejo de los colores? Pienso también en la dificultad que los campesinos enfrentan para recolectar esta pesada corona con el candente sol de la temporada.

El sabor de la flor de palma es desierto puro. En Saltillo y en San Luis Potosí, utilizan solo los pétalos, a diferencia de otros estados en los cuales la gente consume únicamente los pistilos, como si fuese el azafrán del desierto. Yuccafilifera es su nombre científico y se conoce de manera común como palma china.

Si ves a alguien vendiendo por la carretera, no dudes, cómprala. Solo asegúrate que los pétalos sean blancos, suaves firmes, y que no presenten grietas, son señales de que las flores son frescas.

Las flores de palma, los cabuches, los nopales, y el xoconostle son regalos de nuestro semidesierto. Ayudemos a preservar nuestras tradiciones de la riqueza gastronómica de Semana Santa, dignifiquemos a nuestra árida tierra por lo mucho que nos da.


biznagaas@hotmail.com

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