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Sábado , 21.07.2018 / 21:16 Hoy

De raíces y horizontes

Ecos

Arcelia Ayup Silveti

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Con beneplácito comparto que recibí numerosas respuestas sobre los artículos anteriores. Se referían a la valoración de nuestras artesanías y pregunté si los consideraban como obras de arte o bien, como artesanías. Me tomaré la libertad de transcribir solo algunos de ellos. Inicio con el de Rosy Aguirre, quien escribió: “Hay que valorar el trabajo artesanal... como dices, hay historia, tradición, emociones plasmadas en el trabajo que se elabora. Me encanta porque le das el auge y valor que todo ese arduo trabajo conlleva.”

Mi amigo, don Armando “El Chino” Guerra, me compartió por WhatsApp: “Muy orgulloso que me hayas mencionado. Te lo agradezco mucho. Qué bueno que ampliaste lo de las artesanas maravillosas e incluir el Sarape. Qué gran diferencia haces entre el arte y la artesanía; lo objetivo y lo subjetivo y al final ¡zaz! nos pasas a que nosotros decidamos. Yo creo que sí es arte, porque cada obra artesanal es única. No sé si sea muy osado o muy inculto, pero al tomar la primera prenda hecha por la artesana con diseño original, colores, imaginación y a mano y las otras, casi iguales, como “litografías” con valor de obras de arte. (Tímida opinión.)”

Por su parte, Jana Petrzelova argumentó:

“Pues sí, cuando viajo a Europa, casi siempre llevo platos de cobre con el Calendario Azteca y sarapes. Mi mamá los ponía sobre su televisión hasta el día de su fallecimiento. Saludos.” A la vez, Fabiola García, comentó: “Coincido contigo, querida Arcelia. A mí también me encantan. Ojalá todos valoremos como dices el trabajo de los artesanos que dejan algo de sí en cada prenda. Besos.”

De uno de los historiadores más destacados del estado, comparto su correo electrónico: “Querida Arcelia, muy bueno tu artículo. Adhiero que el sarape no inicia en 1750. Hay en el Archivo Municipal de Saltillo un testamento en náhuatl de una señora tlaxcalteca que hereda a su hija dos telares en 1607, lo que significa que esos telares habían llegado desde Tlaxcala en 1591. Se hacían cobijas, telas y sarapes desde los primeros tiempos. Abrazos de Carlos Manuel Valdés Dávila.”


biznagaas@hotmail.com

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