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Lunes , 15.10.2018 / 04:28 Hoy

Desde Sandua

El español debe ser el orgullo de España, de México y de todos sus hablantes del mundo

Antonio Rodríguez Jiménez

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El flamante director del Instituto Cervantes, orgullo de sus amigos, de sus familiares y de los ignorantes políticos que lo han nombrado acaba de publicar estos días en el Diario ABC lo siguiente: “Usar el español como ´Marca España’ es un disparate”, y a continuación dice que de España no hay que promocionar el español sino los espárragos de Navarra y el aceite de Jerez. Querrá decir de Jaén, de Baena, de Montoro, de Córdoba y cuando uno se refiere a Jerez es para resaltar sus vinos. Ni siquiera existe el aceite de Jerez. También podría haber resaltado el cava catalán, el turrón de Jijona, la sidra asturiana o el queso de tetilla –que al parecer es machista- o el membrillo de Puente Genil o el cocido madrileño o los mantecados de Estepa. Pero de todas formas es una estupidez, porque el Instituto Cervantes se creó para promocionar el español y la cultura hispanoamericana. Estamos de acuerdo que hay más hispano-hablantes en México (120 millones) que en España (50), y que sólo en Estados Unidos hay 100 millones, más los que existen en Colombia, Argentina, Chile, Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, etcétera, etcétera, y todos pueden –pues están en su derecho- usar el idioma que nació en Castilla, en España, como seña de identidad. Todos, absolutamente todos tienen derecho a hacerlo.

Luego, el perlas, que dice que es catedrático de Universidad –a pesar que de vez en cuando se le escapan faltas de ortografía en sus artículos publicados en El País- quiere promocionar nuestros ricos idiomas patrios (el catalán, el gallego y el vasco), que me parece maravilloso, pero a los que sabemos algo de estas cosas nos sale la risa con todos mis respetos a esas lenguas de las que me enorgullezco como español porque forman parte de la riqueza de nuestra cultura. Pero yo he sido director de un Cervantes y hablo con conocimiento de causa. Les pongo el ejemplo siguiente: Imagínense que al flamante director del Cervantes, decide “invertir” (sueño imposible) mil millones de euros en enseñar catalán en China, en Japón, en Brasil, en Rusia y les garantizo que esto es como lavarle la cara a un burro (disculpen la expresión tan coloquial). No sirve de nada. Con todos mis respetos, ¿a quién le importan esos idiomas? La gente quiere aprender alemán, francés, inglés, chino, japonés, italiano, ruso, portugués o español. ¿Pero qué utilidad tiene para un inglés aprender vasco o para un ruso gallego o catalán? Y desgraciadamente el catalán de Cataluña, que actualmente produce cierto rechazo en el mundo entero por la actitud golpista de los separatistas. Ni siquiera la tiene para un vasco de los miles que no conocen su idioma, a pesar de que los gobiernos autónomos se gastan auténticas fortunas con el beneplácito del Gobierno español.

Este señor, que antes iba con saquitos y camisas remangadas, despeinado y casposo, (ésa es al parecer la imagen de un poeta proletario), ahora se ha puesto la corbata porque gana 8.000 euros al mes y eso le da caché. A mí este señor no me merece respeto porque es un especulador nato de la poesía, manipula la “cosa nostra literaria” y es realmente un poeta de tantos, facilón, realista cuya gran cualidad es que sabe promocionarse como nadie lo hizo jamás en la historia de la poesía española.

Ya está bien de delirios y de triquiñuelas, de tejemanejes. Por favor, ya está bien. Este nombramiento es la peor idea que se le ha ocurrido en su vida al Partido Socialista Obrero Español, presionado por los “bolivarianos” de Podemos. Ya está bien. Que siga con la cosa del verso, pues no lo leen ni los presos, pero esta Institución es tan española y tan respetable que no se merece un tipo que dice esas barbaridades.

arodriguezj15@gmail.com



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