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Jueves , 20.09.2018 / 19:48 Hoy

La pantalla del siglo

'Un hombre irracional' y 'Nuestra pequeña hermana'

Annemarie Meier

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¿Qué tienen en común las películas del realizador neoyorquino Woody Allen y el japonés Hirokazu Koreeda? Quizás no mucho aparte de que los dos son autores completos de sus filmes porque escriben y dirigen sus relatos fílmicos, además de que comparten con el espectador sus visiones y preocupaciones acerca de la condición humana, el entorno, la cultura y sociedad en la que viven. En estos días son, además, vecinos en la cartelera tapatía con sus más recientes filmes. Woody Allen con Un hombre irracional (The Irrational Man) que transporta al espectador a un campus universitario de Estados Unidos y lo involucra en discursos académicos, líos amorosos y existenciales de docentes y estudiantes. Hirokazu Koreeda con Nuestra pequeña hermana, en la que observa a una familia de cuatro jóvenes japonesas en su proceso de maduración y liberación de ataduras generacionales y sociales en una pequeña ciudad costera de Japón.

Un hombre irracional construye un relato lineal que acompaña a un profesor de filosofía en el proceso de adaptación a un campus universitario en el que vivirá, impartirá clases y se dedicará a la investigación. A Abe Lucas (Joaquín Phoenix) le precede la fama de inspirado docente y escritor, pero también se rumora acerca de su crisis creativa y su adicción al alcohol. Y sí, desde los primeros minutos del filme el espectador es testigo de las dudas existenciales y profesionales de Abe. Frente a los alumnos, ávidos de conocer la interpretación del mundo y el ser humano según las obras de los grandes filósofos, el maestro se muestra escéptico de las teorías, pero abierto al diálogo con los jóvenes. Especialmente con Jill (Emma Stone), una estudiante brillante que descubre no sólo el placer del diálogo académico sino la necesidad de salvar a su mentor de la depresión y el vacío emocional. Sin embargo, lo que "salva" a Abe no es la admiración de la joven sino la decisión de cometer un acto criminal que, según los existencialistas europeos de la postguerra como Camus y Sartre, afirmaría la libertad de acción frente al absurdo de la vida humana. A partir del momento de decisión el filme sigue la trama de un thriller en el que se reflexiona acerca de un crimen, que, aunque justificado, tiene consecuencias, provoca posturas morales y despierta reflexiones éticas.

Con sus conflictos, construcción, desenlace y humor negro Un hombre irracional varía elementos y cuestionamientos hitchcockianos que Allen había tematizado entre en sus películas Crimes and Misdemeanors (1989) y Match Point (2005). Interesante que en esta ocasión Allen le haya agregado una gran diversidad de voces que chismean y comentan "fuera de cuadro" lo que pasa y lo que opinan acerca de los acontecimientos y las posturas filosóficas.

Nuestra pequeña hermana es más compleja en su manera de exigirle al espectador la lectura e interpretación del relato fílmico que se muestra en la pantalla. Debajo de las sonrisas de las jóvenes japonesas, la convivencia juguetona de cuatro hermanas, las acciones de cocinar y comer juntos, compartir los espacios de la casa paterna y su jardín, asistir a juegos de futbol, ceremonias luctuosas y fiestas como la de los cerezos en flor, yacen frustraciones y resentimientos ligados a la historia familiar, el abandono por los padres y los estrictos roles sociales que limitan la maduración y autorrealización de las mujeres.

Al igual que en otros filmes de Koreeda – por ejemplo De tal padre tal hijo (2013)- es un hecho externo el que provoca la transformación de la convivencia de las hermanas. La muerte del padre que vivía con su tercera mujer y la llegada de una media hermana, fruto de su segundo matrimonio, a la casa paterna, cambian la vida de cada una de las jóvenes y hace aflorar el pasado familiar. Koreeda estructura el relato alrededor de los rituales de la vida diaria como cocinar y comer, cumplir con el trabajo y salir con amigos y novios. Pero mientras los rituales y gestos se repiten una y otra vez, por debajo de las sonrisas, los buenos modales y la admiración de la naturaleza, afloran y crecen las frustraciones y necesidades de cada personaje. El filme se concentra en la hermana mayor que ha llevado el peso y la responsabilidad del hogar desde que, primero el padre y después también la madre, abandonaron el hogar. A través de la mayor y su relación con la media hermana la película muestra la lucha de las mujeres por liberarse de las ataduras y los resentimientos generacionales. Lo hace con la sutileza, la elegancia y los violines de la banda sonora, que son características para las historias familiares y el estilo de Koreeda.

annemariemeier@hotmail.com

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