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La pantalla del siglo

"No te preocupes, no irá lejos"

Annemarie Meier

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Con la película estadounidense Don’t Worry, He Wont’t Get far on Foot de Gus Van Sant descubrí una ventaja importante del streaming: Pude repetir la secuencia de los créditos iniciales varias veces antes de ver la película completa. Me encantaron los trazos que una mano torpe dibuja sobre papel para dar vida a divertidos personajes humanos que me resultaron familiares. Ya que me perdí la exhibición del filme en una sala de cine donde, por cierto, no duró más allá de una semana, aproveché que la película, producida por Amazon y estrenada en el festival de Berlín 2018, se subiera a la red. Gracias al tema, el guión y la dirección de Gus Van Sant y la actuación de Joaquín Phoenix, no será difícil que encuentre su público.

Las caricaturas y animaciones de los créditos iniciales son de importancia central ya que el filme está basado en un libro autobiográfico de John Callahan (1951 – 2010), escritor y cartonista de Portland, Oregón, cuyo humor ácido y autorrefencial reflejaba la condición de alcohólico y cuadripléjico del escritor y diseñador gráfico. Después de observar en los créditos a un cartonista en acción, el filme cede voz e imagen a John Callahan (Joaquin Phoenix), quien narra en primera persona los días y sucesos previos al accidente que lo dejó paralítico, así como el proceso de adaptación a su dolorosa condición física y la necesidad de curarse de la adicción al alcohol y encontrar en el dibujo gráfico una manera creativa de aceptar la vida como discapacitado y marginado social.

La profundidad con la que el guión y la realización de Gus Van Sant describen el infierno por el que pasa el protagonista aleja el filme de un simple biopic. La estructura se construye a través de secuencias de discursos, monólogos y diálogos del protagonista en grupos de terapia, sesiones de A.A., conferencias y diálogos con personajes que lo acompañaron o se encontraron con él durante el proceso de adaptación. Su desarrollo y captación del entorno se muestra en dibujos y animaciones que ilustran varias escenas del filme. Durante largos plano - secuencias la cámara de Christopher Blauvelt nos mantiene pegados al rostro y los gestos del personaje o siguiendo con rápidos travellings los movimientos de John en su silla de ruedas motorizada. De la mano de la cámara y la narración en primera persona, el protagonista confiesa sus frustraciones, coraje, desesperación, necesidades físicas, emocionales, sexuales y el profundo resentimiento que carga desde su niñez. Condición y desarrollo del protagonista de Don’t Worry … remiten a The sessions de Ben Lewin y Vivir y otras ficciones de Jo Sol. Sin embargo, Gus Van Sant aprovecha con maestría las situaciones y la estética para describir a detalle el entorno provinciano y las características de la sociedad estadounidense. Con su estilo personal e impactante Don’t Worry … se integra a la perfección a la obra del director y filmes como Drugstore Cowboy, My own private Idahoe, Elephant y Milk.


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