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Lunes , 16.07.2018 / 05:46 Hoy

La pantalla del siglo

"Lo que nunca nos dijimos "

Annemarie Meier

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En esta semana se publicaron buenas noticias en cuanto a los ingresos en taquilla de películas mexicanas en el 2016. Festejamos la noticia que confirma lo que percibíamos durante el año en la cartelera de nuestra ciudad: La presencia del cine mexicano en el circuito comercial parecía haber crecido. Sin embargo, casi todos los filmes se estrenaron con un retraso de uno o dos años. Falta conocer la estadística del 2016 para saber si el crecimiento en taquilla fue circunstancial o responde en realidad a un creciente interés por parte de los exhibidores y el público en el cine mexicano.

Lo que nunca nos dijimos, una coproducción entre México y Argentina realizada en 2015, encontró por fin el camino a la cartelera tapatía. Tuve la suerte de ver el filme, escuchar y platicar con Flavia Atencio y Sandra Burgos, creadoras, productoras y actrices del proyecto fílmico,en una muestra de cine en la Universidad Autónoma de Baja California en Mexicali. Después de la exhibición Flavia y Sandra impartieron una charla en la que hablaron del largo proceso de desarrollo por el atravesó su proyecto. Idear, desarrollar y formular el guión le tomó a Flavia Atencio nueve años; entre las dos mujeres trabajaron en conseguir fondos, producir y actuar en la película cuya dirección encargaron a Sebastián Sánchez Amunategui, director de cine chileno afincado en México.

Lo que nunca nos dijimos narra la historia de Mariana (Flavia Atencio), una joven argentina que vive en CdMx desde hace varios años al lado de su pareja Fernanda (Sandra Burgos). Al recibir la noticia de que su padre está muy grave, Mariana viaja a su natal Mendoza para reunirse con su madre. La mujer recibe a su hija Mariana con los brazos abiertos pero también con viejas exigencias de comportamiento femenino, rituales de familia, reproches y convenciones sociales que chocan con el estilo de vida de la joven. Poco a poco renace entre las dos mujeres la vieja competencia por el amor - y el deseo - del padre, conflicto que no han superado ni nunca verbalizado.

La trama del filme se mueve en terrenos del melodrama familiar dónde la competencia por un ser querido, la represión del deseo, el sentimiento de culpa y la necesidad de redención mueven a los personajes y envenenan el ambiente. Sin embargo, Lo que nunca nos dijimos no es un drama que se centra por completo en los vuelcos del corazón. La película aborda temas y conflictos que enriquecen la trama y los conflictos. La difícil relación entre madre e hija se acentúa por los prejuicios y malentendidos culturales y de género. Cecilia (Ana María Picchio) no puede aceptar que su hija Mariana haya abandonado la ciudad de Mendoza y a su novio para vivir en México, país que le es lejano. La mujer critica cómo viste y se comporta su hija y el alebrije oaxaqueño que Mariana le trae de regalo, no sólo no le hace gracia, sino que despierta una expresión de horror en la mujer que no sabe dónde ponerlo ya que “el monstruo” desentona con el buen gusto de los muebles, la vajilla y los manteles bordados de su casa. La creciente tensión entre madre e hija se acentúa por la próxima muerte del hombre y el conflicto interior de Mariana torturada por los recuerdos de la relación de dependencia, deseoy complicidad infantil que la uníaa su padre.

El guión de Flavia Atencio refleja las experiencias personales de la autora quien, al igual que su protagonista, conoce a profundidad la sociedad argentina como también la mexicana. La casa de los padres que retrata en el filme, las convenciones y costumbres de clase media que defiende la madre y el grupo de amigas que la visitan para tomar el te, respiran autenticidad. La mirada comprensiva que aligera el denso conflicto femenino viene de la enfermera (la actriz chilena Catalina Saavedra) quien acompaña el melodrama familiar con un pragmatismo cálido y cercano que involucra al espectador.

La dirección de Sebastián Sánchez Amunategui es correcta en función de la historia. En cuanto a la dirección de un filme que pretende trasmitir una visión femenina del mundo, el trabajo de arte y de cámara pecan de observar a las mujeres desde una perspectiva masculina, sobre todo en escenas que captan la relación entre Mariana y Fernanda, una pareja con pretensión de formaruna familia. Ojalá que Flavia Atencia y Sandra Burgos puedan levantar un nuevo proyecto y se armen de valor para dirigirlo. Sería importante, ya que en el cine la forma es fondo y quisiéramos ver su propuesta femenina reflejada en la narrativa y la estética del filme.

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