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Lunes , 18.06.2018 / 19:07 Hoy

La pantalla del siglo

La llegada: Cine y pensamiento

Annemarie Meier

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Descubrir una nueva película del realizador canadiense Denis Villeneuve en la cartelera despierta la urgencia de correr al cine. Como muchos cinéfilos me había impactado su filme Incendies de 2010. También Prisoners y Enemy, ambas de 2013, y Sicario de 2015 plantean crisis fuertesy se narran de manera convincente. La exhibición de Arrival (La llegada) me llenó con suspenso y curiosidad ya que no me podía imaginar cómo Denis Villeneuve empacaría una trama de ciencia ficción como The Story of Your Life publicada en 1999 por el autor de literatura de CF Ted Chian, en un filme con sello y estilo propio. La película me sorprendió e impactó no sólo por el tratamiento narrativo y las reflexiones que despierta, sino por la manera radical cómo aprovecha las herramientas visuales, sonoras, espaciales y temporales del cine para plantear preguntas sociológicas, lingüísticas y filosóficas.

Al empezar una clase sobre lingüística la docente universitaria Louise Banks se entera que doce naves espaciales acababan de aterrizar en distintos puntos de nuestro planeta. Los medios de todo el mundo trasmiten imágenes de las ovales naves negras que flotan a pocos metros de la superficie de la tierra y emiten sonidos que nadie puede interpretar. Junto a un profesor de ciencias naturales, la lingüista Louise es llevada a Montana, EUA, donde está suspendida una de las naves para intentar comunicarse con sus tripulantes. El acercamiento se da en medio de extremas medidas de seguridad: Los científicos llevan trajes con oxígeno, cámaras, son acompañados por hombres armados y vigilados por el ejército. Los doce monitores que muestran los puntos de aterrizaje de las demás naves trasmiten en vivo la reacción de los jefes de estado y de la población de las distintas partes del mundo. Todos coinciden en que es importante obtener respuesta a dos preguntas: ¿De dónde vienen? y ¿A qué vienen?

El intento de establecer comunicación con los extraterrestres y obtener respuesta a las preguntas, se narra en largas e intensas secuencias de la película que mantienen al espectador al borde del sillón. Las imágenes, sonidos y la tensión que trasmiten los personajes y la presencia de los extraterrestres crean una atmósfera densa y emociones que van de la curiosidad y el miedo a la admiración. La respiración acelerada y los recuerdos atormentados de Louise contrastan con el piar de un canario en su jaula que los exploradores llevan para asegurarse de la calidad del aire. Puesto que los extraños sonidos que emiten los extraterrestres son imposibles de interpretar, Louise se presenta con su nombre y la palabra “humano” sobre un pintarrón. Los extraterrestres de inmensos cuerpos y tentáculos de pulpo contestan con pictogramas: círculos que dibujan en el aire con la tinta que expulsan.

Que una película describiera el proceso de comunicación entre seres de culturas y lenguajes totalmente diferentes, me parece maravilloso. Que incluso citara la hipótesis de Sapir- Whorf, dos científicos estadounidenses que propusieron que el lenguaje influencia la psicología y el pensamiento humano, me sorprendió sobremanera. La comunicación y el lenguaje adquieren un valor narrativo y dramático, si, como propone La llegada, una palabra puede interpretarse como “herramienta” o “arma” y provocar una guerra mundial.

Mientras avanza el filme, la narrativa se vuelve cada vez más fragmentaria. Centrada en el personaje de Louise la historia lleva al espectador a la verdadera preocupación del filme: Al decodificar el lenguaje de los extraterrestres la protagonista pasa por un proceso de decodificación de su propia vida y experiencia. Recuerda, revive e interpreta momentos de su vida como la relación con su pareja, la maternidad, la enfermedad, la separación y el duelo.

Las formas circulares con las que los extraterrestres se presentan, comunican con los demás y representan el espacio y el tiempo, invitan a repensar el ciclo de vida y reconocer que el presente se funde con el pasado y el futuro. El final del filme – quizás un tanto pasado de dulce - se convierte en el inicio o quizás en el futuro. ¿Reflexiones complejas para una película? De ninguna manera. El lenguaje del cine tiene esa capacidad de pensamiento. Las bellísimas imágenes del cinefotógrafo Bredford Young, los enigmáticos sonidos - que asemejan cantos de ballena - y la espectacular dirección de Villeneuve permiten un experiencia estética y cognitiva inolvidable.

annemariemeier@hotmail.com

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