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Lunes , 24.09.2018 / 05:01 Hoy

La pantalla del siglo

La chica desconocida

Annemarie Meier

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Encontrar una película reciente de los hermanos belgas Jean- Pierre y Luc Dardenne en la cartelera es una grata sorpresa. A través de una decena de filmes conmovedores y profundamente humanos los hermanos Dardenne se han perfilado como realizadores comprometidos que se centran en dramas de personajes que experimentan situaciones de precariedad y marginación social en el centro de Europa. Desgraciadamente en México no conocemos los documentales y cortos para televisión con los que empezaron su carrera; sin embargo, sus filmes de ficción como Rosetta (1999) y Dos días y una noche (2014) causaron un gran impacto.

Una de las características sobresalientes de los hermanos Dardenne es su maestría para narrar historias realistas con un estilo minimalista extremadamente eficaz. La manera de tratar a los personajes, describir su día a día y observar sus contradicciones internas y su relación con los demás, convence por su autenticidad y alejamiento de los clisés sociales. En La fille inconnue (La chica desconocida) los realizadores narran la historia de una joven doctora de la región de Liège en Valonia, que se reprocha haber traicionado su vocación de servicio al no haber acudido al llamado de auxilio de una mujer que es encontrada muerta cerca de su consultorio la mañana siguiente.

Al seguir a Jenny (Adèle Haenel) que renuncia a una carrera prometedora para encargarse del consultorio de un médico jubilado, el filme observa detalle por detalle el ejercicio profesional de un médico general de un barrio pobre. Durante las consultas y visitas a domicilio salta a la vista que su rol de médico incluye el de consultora y terapeuta de marginados y excluidos sociales: Ancianos que sobreviven con el raquítico apoyo estatal, jóvenes y adultos alcohólicos o adictos a las drogas, desempleados e inmigrantes sin papeles que son explotados por pandillas y traficantes. La sensibilidad y dedicación con la que Jenny trata a sus pacientes no sólo explica el shock que sufre al enterarse que una joven de color murió porque no acudió a su llamada de auxilio sino también la obstinada búsqueda de testigos y huellas de la desconocida al no poder aceptar que la muerta no tenga identidad y no pueda ser sepultada con su nombre.

El filme utiliza la progresión dramática de un thriller policiaco para intensificar el nexo del espectador con la protagonista, su drama personal y la indagación de un posible crimen. El ligar el ejercicio de la profesión médica con el de un detective, la película atrapa al espectador que sigue con fascinación cada detalle del rostro, la mirada transparente, los gestos suaves y la voz pausada de la doctora sin bata blanca. Los suéteres rojos y azules, el abrigo, los peinados -cola de caballo para trabajar, cabello suelto en su tiempo libre– al igual que los interiores, las calles y los personajes secundarios, respiran autenticidad y concentración extrema al mismo tiempo que definen la estética y el ritmo del filme. Con La chica desconocida los maestros Dardenne dan de nuevo una cátedra de cine social de excelencia.

annemariemeier@hotmail.com

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