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Viernes , 21.09.2018 / 06:05 Hoy

La pantalla del siglo

Días de suspenso: Óscar y FICG

Annemarie Meier

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En un día como hoy los temas de mi columna se imponen solos: La entrega de los premios Óscar de esta tarde y el arranque del FICG el viernes cuatro de marzo están en boca de todos los cinéfilos tapatíos. En cuanto al Óscar, las listas de los nominados circulan desde hace tantas semanas que hoy nos sentaremos frente a la pantalla de televisión con la sensación de conocer – por fin - el desenlace de un largo thriller. Hemos escogido a nuestros favoritos y esperamos que la mayoría de los nominados mexicanos suban al podium para recibir su muy merecido reconocimiento. Hace un año festejamos el éxito de Alfonso Cuarón y Emmanuel Lubezki, en este 2016 seguramente habrá de nuevo triunfos para creadores mexicanos.

Qué bueno que pudimos ver un buen número de películas nominadas en las salas de los circuitos comerciales de exhibición antes de la entrega de premios. Así encontramos, por ejemplo, en la cartelera de Guadalajara la película colombiana El abrazo de la serpiente de Ciro Guerra. El filme forma parte de la terna a mejor película en lengua no inglesa, una sección en la que la selección no se hace por los profesionales de cada disciplina como sucede en las demás categorías, sino que se integra una lista de nominados entre las ficciones propuestas por los países de todo el mundo en los que se produce cine. El abrazo de la serpiente es un maravilloso y profundo poema fílmico en blanco y negro que narra el viaje de tres hombres - un chamán, un europeo y un norteamericano - por la selva amazónica. Con un estilo cercano a Aguirre, la ira de Dios de Herzog, Ciro Guerra integra imágenes y reflexiones multiculturales acerca de la conquista, la religión, la visión cosmológica, la violencia,la vida y la muerte en América Latina.

Otra película nominada a mejor cinta en lengua extranjera es El hijo de Saúl del húngaro Laszló Nemes. Hungría cuenta con una cinematografía de mucha tradición y autores como IstvanSzabó (Mephisto, 1981)y Béla Tarr (El caballo de Turín, 2011) que cuentan entre los mejores del cine universal. A partir de hoy tendremos que agregar el nombre de Laszló Nemes ya que su filme sobre un judío en un campo de concentración nazi no es "un filme más sobre el Holocausto" sino una película que inventa un estilo de filmar que lleva al espectador a percibir el horror que vive el protagonista como si se hubiera instalado en la sala de cine. La cámara en mano no deja de moverse entre otros presos, soldados alemanes gritones, ropa y cuerpos tirados en el piso. Al que persigue es a Saúl, un judío preso, marcado en el dorso por una X de color rojo. Saúl forma parte del equipo de "limpieza" de las cámaras de gas y sus "residuos": Pilas de muertos que hay que "desaparecer". La cámara atrapa al espectador y lo obliga a acompañar a Saúl en la búsqueda de cómplices para poder enterrar a uno de los miles de muertos que "produce" a diario el campo de concentración. El hijo de Saúl es un filme doloroso y bello a la vez. Doloroso porque estamos conscientes de que el Holocausto no fue ficción y que hoy mismo en muchas partes del mundo hay deudos que buscan desesperadamente cómo enterrar a sus muertos. Pero el filme también es bello y necesario porque habla del poder de resistencia y esperanzadel ser humano.

En el tema del FICG ya empieza la preocupación de los cinéfilos, acerca de qué y cuánto podamos ver en una semana. Ante el anuncio de más de 300 películas que se exhibirán, las presentaciones de libros, exposiciones y master class, tememos perdernos de lo más importante. Si me piden, como cada año, mi brújula personal les tengo que decir que estoy absolutamente rebasada y al hojear el catálogo en la internet se me antoja ver cada uno de los filmes que no conozco. Al mismo tiempo quisiera volver a ver en la "pantalla grande" películas como Canoa de Felipe Cazals quien, por cierto, sostendrá un diálogo con Alfonso Cuarón.

Por otro lado es importante informarnos acerca de la producciónde realizadores locales. Me alegra constatar que ha crecido el número de películas locales, tanto entre los largometrajes como entre los cortos. Así podremos ver los largometrajes Derecho de playa de Jorge Díaz, El charro de Toluquilla de José Villalobos y El lugar de las flores de Eduardo Esquivel. Entre los cortometrajes están Luz de día de Mauricio Calderón, Aurelia y Pedro de José Permar y Omar Robles, Los aeronautas de León Fernández, Neiwa de Abraham Cruz y Francisco Vázquez, El ocaso de Juan de Omar Juárez, Uriel y Jade de Eduardo Esquivel. Seguramente me faltó alguna que otra producción local que descubriremos durante el festival.

En una semana el tema de los Óscar 2016 habrá dejado de ser objeto de suspenso y el festival estará levantando vuelos. Les compartiré como siempre mis primeras impresiones.

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