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Lunes , 24.09.2018 / 01:12 Hoy

La pantalla del siglo

Desde Argentina con amor: "Relatos salvajes"

Annemarie Meier

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Aunque se estrenó en el 2014 la película nos llega después de un extenso y exitoso trayecto por varios países: Se exhibió en Cannes, captó la atención del público y la crítica entre otros países en Francia, Alemania, Suiza y aterrizó en México como parte de la selección de la Muestra de la Cineteca. En Guadalajara, sin embargo, se adelantó a la muestra y está actualmente en cartelera.

Son seis los relatos salvajes que narra el filme. Seis historias distintas pero relacionadas por el tipo de emociones que provocan que los personajes resentidos pierdan los estribos, tomen venganza o se desquiten con los que los lastiman, denigran o han hecho daño o causado dolor en el pasado. El tema es tratado en el cine con bastante frecuencia. Recordemos películas como Por qué enloquece el Señor R. (WarumläuftHerrR. Amok)de Rainer Werner Fassbinder (1977) o Fallingdown (Un día de furia)de Joel Schumacher con Michael Douglas (1993). En ambos filmes la historia gira alrededor de un hombre que, al no aguantar las presiones diarias - humillaciones, frustraciones profesionales y personales - pierden los estribos y convierten la frustración en ira y violencia hacia su entorno.

En Relatos salvajes el argentino Damián Szifron nos narra una serie de casos en los que un personajeexplota y se desquita con él, la o los que le hicieron daño. Quizás los casos en sí no sean tan especiales y no tendrían suficiente sustancia para sostener un largometraje. Sin embargo, como historias breves en secuencia, son poderosas e impactan al espectador porque también dialogan entre sí y construyen suspenso tanto en lo emocional como en la observación de los procesos de escalada de la violencia. Atrapado en un molino de emociones, el espectador se sorprende por la fantasía desenfrenadacon la que se originan y desarrollan las ideas. Se divierte con el humor negro y grotesco que provoca carcajadas y se identifica con algunos desenlaces anarquistas realmente liberadores.

Aunque todas las historias muestran personajes protagonistas, en algunas el antagonista – es decir el agente lastimador – está del lado de la administración pública, el trato indigno hacia el ciudadano, la competencia masculina enquistada en la sociedad o la desigualdad entre las clases sociales que crea dependencia y explotación. Las experiencias que provocan que un personaje pierda los estribos se dan en la vida diaria; lo que realmente interesa en las historias narradas no es el porqué de la explosión de ira, sino el proceso de escalada de la violencia física. A primera vista puede parecer que el filme se nutre de los clisés de “lo argentino”, tanto en el carácter, como en la sociedad y la política. Es verdad, el filme exhibe debilidades de la administración pública y frustraciones de personajes explosivos que pasan fácilmente del insulto verbal al manotazo y los golpes. Sin embargo, estar “al borde de un ataque de nervios” no es privativo del mundo latino, como ,por cierto, lo muestran los filmes de Schumacher y Fassbinder que cité al inicio del texto. La referencia al filme de Almodóvar viene al caso puesto que la productora de los hermanos Almodóvar es coproductora del filme argentino.

Es imposible enumerar y describir la trama de cada uno de los filmes, sin destruir el placer de verlo y dejarse sorprender por las ocurrencias (nada improvisadas) del irreverente guionista y director Szifron. Sólo citaré los títulos y las emociones del protagonista que observamos desbordarse en cada corto. Pasternak y Las ratas tienen que ver con los resentimientos hacia quien nos hizo daño y a quien “se los cobraremos” en cuanto tengamos la oportunidad. El más fuerte trata de competencia masculina y contiene el clásico duelo de un western mientras que La propuesta muestra la red de corrupción a la que un personaje adinerado puede recurrir para no ir a la cárcel. (La historia de base también es el hilo conductor de Tres monos del realizador turco NuriBilgeCeylan, 2008). Mi historia preferida es quizás Bomberito. No sólo por la actuación de Ricardo Darín sino por la manera literal con la que Szifron muestra cómo un hombre inteligente y crítico hacia su país, “explota” contra el sistema y comete un acto anarquista por la manera indigna con la es tratado como ciudadano. Hasta que la muerte nos separe es la más desarrollada de las seis historias al observar los vaivenes de un proceso de “toma de consciencia” de una novia engañadaque desquicia “el día más feliz de su vida”.

Para el espectador que se involucra en el juego de los Relatos salvajes, la película se convierten en un detonador para revisar sus propios resentimientos y momentos explosivos en la vida.

annemariemeier@hotmail.com

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