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Lunes , 15.10.2018 / 19:15 Hoy

La pantalla del siglo

De viajes e identidades: "Made in Bangkok"

Annemarie Meier

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Hablar y escribir sobre cine en esos días de luto y zozobra que vive nuestro país parece frívolo. Sin embargo, no puedo dejar de comentar el estreno de un importante documental mexicano que llegó a la cartelera. La película Made in Bangkok de Flavio Florencio, director de ascendencia italo – argentina que reside en México, impacta porque aborda fronteras sexuales y de género y la decisión de asumir consciente y plenamente la identidad que define una vida humana. Made in Bangkok es la crónica de un viaje liberador de una persona con identidad femenina que nació (y vivió muchos años) en el cuerpo de un hombre.

Desde las primeras imágenes del filme la voz del director Flavio Florencio nos informa que conoció a su protagonista Morgana Love en una cantina de la Ciudad de México donde la soprano con educación de conservatorio, se ganaba la vida como cantante. La cámara muestra a Morgana de espalda frente a las vías del tren y esperando que terminen de pasar los vagones con su estrepitoso ruido. El próximo medio de transporte es un avión con el que Morgana- en compañía de Flavio y la cámara - viaja a Bangkok para participar en el certamen de belleza Miss Queen International. En el taxi rumbo al hotel no sólo escuchamos a Morgana expresarse en un buen inglés sino cantar a cappella el bolero de Consuelito Velázquez Bésame mucho, canción que utilizará para la prueba de talento.

Las secuencias siguientes observan los preparativos del certamen, el encuentro de Morgana con las demás participantes y los organizadores tailandeses. Entre las guapas y exravagantes misses de todo el mundo, Morgana, la Miss México, es la más alegre y simpática. Seduce con su frescura y sinceridad pero también con la ilusión de ganar el certamen para pagarse con el premio la operación de reasignación de género que completa el tratamiento empezado en México.

Morgana persigue su meta apoyada por la complicidad del director del filme y la empatía de los espectadores de la sala de cine. Su deseo de vivir plenamente una identidad que desea asumir desde que fue niña, es tan auténtica que rechaza toda victimización. No elude hablar del tema de la marginación, ni del rechazo de su familia, ni de las dudas que tuvo que vencer para tomar la decisión de operarse. Permite que la cámara y el espectador la observen en el consultorio del cirujano, escuchen la explicación científica del especialista y la visiten en la clínica después de la operación. ¿Una operación como cualquiera? Desde luego que no, opina la voz en off del director: Para una operación de apendicitis, aquí estarían sus padre, su familia. Aquí sólo estoy yo. ¿Y si pasara algo?

El tema y la historia de Morgana son tan potentes que el espectador deja de fijarse en los aspectos formales y registros documentales que muestran por un lado las dificultades de realización y por el otro, el restringido equipo y la necesidad de improvisación del director. El filme cierra de manera circular con una secuencia que muestra a Morgana de regreso en México. Al igual que en la primera secuencia la mujer ve pasar el tren; sin embargo, ahora llegó al final del viaje liberador. Parece en paz consigo mismo y respeta la manera de pensar de los que no la aceptan con su reasignada identidad.

annemariemeier@hotmail.com

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