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Miércoles , 14.11.2018 / 08:08 Hoy

La pantalla del siglo

"Cantinflas": Entre admiración y crítica

Annemarie Meier

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A la película Cantinflas de Sebastián del Amo le pasa lo mismo que le pasó a Cantinflas en la segunda parte de su vida y obra: Polariza las opiniones. Cuando llegué a México en los años setenta algunos amigos me preguntaron quién me caía mejor, si Tin Tan o Cantinflas. No supe responder porque en Europa no conocíamos a Tin Tan y de Cantinflas solo había visto Ahí está el detalle (1941), Ni sangre ni arena (1941) y El padrecito (1964). Las películas de Tin Tan sirvieron de base e inspiración para el excelente documental Ni Muy, Muy…ni Tan, Tan simplemente Tin Tan de Manuel Márquez quien hace un acercamiento al personaje y la persona a través de secuencias de filmes, el seguimiento del ascenso, la época de madurez y la decadencia de la filmografía del cómico. La película encuentra su desenlace en gran número de testimonios de personajes de la vida pública, músicos y colaboradores que hablan de la importancia de Tin Tan. Como ficción basada en hechos biográficos la película Cantinflas la tiene más difícil porque se arriesga a defraudar a los admiradores y reforzar la opinión de los críticos del cómico. Por la atención de los medios y las entrevistas con el director Sebastián del Amo, el actor Oscar Jaenada y otros personajes del elenco creció el suspenso puesto que escuchamos opiniones favorables pero también contrarias sobre el filme. Del Amo dijo que era un filme por encargo, Jaenada opinó que en la edición quedaron fuera muchas escenas entrañables mientras que los productores hablaron de la cantidad de copias que iban a inundar los cines y del posible premio Óscar que el filme le daría a México.

También las reseñas y críticas se dividieron entre desmesurados elogios y rechazos rotundos. Álvaro Cuevas la califica de obra motivacional en Ocio, Milenio (18.09): “Cantinflas es una película hermosa que nos inspira, que nos invita a perseguir nuestros sueños, a luchar, a ser nosotros mismos, que nos reconcilia con la vida y hasta con el país”. Otras voces levantaron su dedo flamígero contra los productores por encargar el papel de Cantinflas a un actor español. Seguramente olvidaron que existe un buen número de actores extranjeros que personificaron a héroes mexicanos o de mexicanos que actuaron en el rol de figuras extranjeras como Marlon Brando en el papel Zapata en ¡Viva Zapata! de Elia Kazan con guión de John Steinbeck (1952) y Gael García Bernal quien interpretó al Che Guevara en Diarios de motocicleta de Walter Salles (2004). Una crítica que se acerca al filme con seriedad es la de Hugo Hernández en Primera Fila de Mural: “Acaso lo más grave es que Del Amo se contenta con hacer una especie de divulgación biográfica de su personaje. Al final, con todo y que Mario Moreno comenta en un pasaje documental que su inspiración está en el pueblo, es poco lo que la cinta ilumina de su persona o su personaje y cobra peso la carencia de un elemento que da cohesión más allá del paseo biográfico”.

Traté de olvidarme de todo ese bagaje de opiniones para acercarme al filme con la mente abierta y mi admiración por la figura del cómico mexicano. Lo que sí me esperaba del filme es ver reflejada la cercanía del cómico y de sus estrategias de comunicación verbal y no verbal con la cultura popular de México y encontrarme con un nuevo homenaje al cine mexicano como el que Sebastián del Amo presentó en El fantástico mundo de Juan Orol (2012). Me parece que Cantinflas muestra las buenas intenciones detrás del proyecto. Hacía falta un filme/homenaje y una revisión fílmica del ascenso, las características y la filmografía del cómico. El guión de Edui Tijerina y Del Amo se concentra en la época en la que Mario Moreno trabajó en espectáculos de carpa, conoció a su esposa, desarrolló a su personaje y actuó en las primeras películas. El proceso de consolidación del cómico está editado en escenas paralelas con la época de los cincuenta del cine de Hollywood cuando el productor de La vuelta al mundo en ochenta días (1956) Michael Todd trata de asegurar el éxito del filme con un ramillete de personajes de la época, entre ellos Elizabeth Taylor, Frank Sinatra y Cantinflas. Todo el filme se desarrolla a través del montaje de dos épocas y espacios - el DF y Hollywood – y la pasarela de los personajes del cine de EUA en contraposición con los del cine mexicano, la cultura y política del país.

Para los espectadores familiarizados con las figuras de la época resulta divertido descubrir las caracterizaciones de las figuras reales. Dudo, sin embargo, que tanto “personaje” y un desenlace triunfal con premios de la industria de Hollywood, satisfaga a un espectador mexicano que prefiere quedarse con la figura popular de Cantinflas que divirtió al país con sus estrategias verbales y la manera cómo desenmascaró el poder y la clase alta.

annemariemeier@hotmail.com

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