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Miércoles , 20.06.2018 / 10:30 Hoy

La pantalla del siglo

"Belleza inesperada"

Annemarie Meier

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Por su historia y el ramillete de actores sobresalientes que conforman el reparto, Belleza inesperada (Collateral Beauty) promete ser una experiencia fílmica rica en emociones. Del director David Frankel sólo conocía The Devil Wears Prada, una típica historias de competencia y éxito de una joven aprendiz de editora de una revista de modas. Ya que tampoco conocía el trabajo del guionista Allan Loeb esperé el inicio de la película con bastante suspenso. La primera escena, sin embargo, me atrapó de lleno: En una inmensa oficina de un moderno edificio con ventanales hacia las calles de Manhattan, la cámara recorre miles de fichas de dominó de distintos colores que conforman una extensa y complicada construcción que cubre todas las mesas del espacio. Obvio que la sofisticada construcción tiene que caer a través de una larga reacción en cadena. ¡Y vaya que lo hace! Al caer la primera ficha arrastra una por una las demás piezas. Lentamente caen filas de piezas alineadas, construcciones “arquitectónicas” de varios pisos y figuras concéntricas que, a su vez , contagian el movimiento a otras figuras. La imagen final es la de un campo de batalla con las ruinas de la compleja y coloreada vida de Harold, el constructor - y destructor – de las complicadas filas de fichas de dominó. Desde la muerte de su hijita hace tres años, Harold ocupa sus horas de trabajo en poner en escena la metáfora de la destrucción de su vida y mostrar el vacío total en el que sobrevive sin poder asumir el duelo.

En su época de éxito Harold fue un hombre de acción que dirigía su agencia de publicidad con tres lemas que consideraba básicos para la vida humana: El amor, el tiempo y la muerte. Harold se aferra a los conceptos aún en su más profunda depresión. La manera cómo tres de sus colaboradores inventan y llevan a cabo una estrategia para sacar a Harold de su depresión al mismo tiempo que se aseguran el futuro profesional, narra la historia de un engaño que involucra – y pone en conflicto - a todos los personajes.

Qué pena que el guión no deja que los personajes tengan motivaciones y desarrollo propio. Los trata como peones que se mueven según ciertas reglas en un tablero de ajedrez. En el centro del tablero está Harold con su conflicto. Alrededor de él se mueven los demás personajes con sus papeles y movimientos asignados. Ahí está Simon (Michael Peña), colega de Harold, quien vive su propia tragedia y encuentra consuelo en la actriz Brigitte (Helen Mirren) a la que contrataron para el rol de la muerte. ( Por cierto Mirren parece actuar con un guiño de ojo al espectador lo que rompe un poco con lo acartonado de los personajes). Ahí están también Claire (Kate Winslet), Whit (Edward Norton) y Amy (Keira Knightley) de los que quisiéramos saber un poco más. Pero ni el afligido Harold (Will Smith) logra despertar empatía en el espectador aunque se muestra como frágil y con tendencias de suicidio.

También los diálogos que presentan una “filosofía de vida” que parece brotar de la boca de un predicador de televisión, cansan. El filme es atractivo en su estética visual gracias a que se nutre de imágenes de Nueva York en época navideña, con luces, aparadores adornados, edificios y calles nocturnas. El entorno navideño abona, sin embargo, a la impresión del espectador de estar viendo un cuento, una alegoría, que tiene que terminar con un final feliz. La revelación sorpresiva del clímax y el desenlace sorprenden pero no agradan ya que parecen traicionar el tema del duelo que se soluciona no por un proceso de superación sino por un engaño poco ético y un fracaso profesional que no está sintonía con el tema.

Al salir del cine nos preguntamos qué sería “la belleza colateral” a la que alude el título. Según un diálogo entre Simon y Brigitte, la belleza colateral aparece como la luz al final de un túnel. Sería la belleza que acompaña aún los momentos más dolorosos de la vida. La explicación no me quedó clara, como tampoco me quedó claro el verdadero tema del filme. Lo que sí me confirmó Belleza inesperada una vez más: Un elenco sobresaliente no logra salvar un guión mediocre ni asegurar una película excepcional.

annemariemeier@hotmail.com

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