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Agenda Cultural

Promotoría cultural anacrónica

Ángel Reyna

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Cuando veo que un personaje como Hugo García Michel, director fundador de “La Mosca”, es escuchado por menos de 10 personas en el Festival “RockCoahuila 2013”, que Chetes se fue a su hotel y los periodistas se quedaron esperando la rueda de prensa convocada, o que un promotor cultural envía un correo electrónico a mediodía, para invitar a la prensa a una actividad que tendrá lugar cinco horas después, o que el promotor anuncia una actividad, se va a su casa y no entera que nunca llegaron los artistas al sitio acordado, lamento que aún hay promotores culturales, que hacen su trabajo sin esfuerzo, compromiso ni profesionalismo.
La Real Academia de La Lengua Española dice sobre promoción: “conjunto de actividades cuyo objetivo es dar a conocer algo o incrementar sus ventas” , en estos tiempos la tarea del promotor cultural se ha facilitado de forma extraordinaria con las herramientas electrónicas que están a la mano y permiten que esa tarea de dar a conocer, tenga herramientas más democráticas que nunca. A veces los promotores piensan que su tarea termina con la organización de la actividad, la presentación del cantante o el actor; no hacen uso de herramientas como los llamados “tour de medios”, de las redes sociales, el coreo electrónico, el WhatsApp, el tuit, o la llamada telefónica. Cuando el promotor hace bien su tarea, incluso el periodista que lo quiere todo servido, puede acceder a información, entrevistas, videos o enlaces en vivo, que pueden ser proporcionados de forma eficaz y gratuita por sus fuentes de información. ¿Entonces por qué hay promotores anacrónicos que hacen las cosas como hace 30 años? El martes 26 de noviembre, Milenio publicó unas declaraciones del obispo de Papantla, Veracruz, Carlos Patrón Wong, quien fue nombrado por el Papa Francisco como Secretario para los Seminarios de la Congregación para el Clero. El sacerdote, que no es ningún adolescente virtual, ha dicho que “…solo con la actualización de los formadores se puede guiar a los seminaristas en sus caminos de crecimiento y maduración”, también que “…en los seminarios se requiere de una actualización constante para adaptarse a las inquietudes y dificultades, a los sueños de cada generación”. Muchos de nuestros promotores culturales tienen que leer a Patrón Wong: “hoy los principios y valores no son muy claros, debemos tener una apertura muy grande para modificar los esquemas, cambiarlos y adaptarlos sin temores y sin miedos, con un espíritu de aprender a aprender”. El “obispo tuitero” tiene 5,800 seguidores en esa red social y cree que el Papa lo llamó para “abrirse a conocer y acompañar las experiencias de los cinco continentes y de todas las culturas…”. Todos hablan de promover la cultura para recomponer el tejido social, pero si cambiamos la palabra seminario, por promotoría cultural. Eso cala hondo, duele.

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