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Miércoles , 17.10.2018 / 12:30 Hoy

Agenda Cultural

Matamos lo que Amamos

Ángel Reyna

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“Matamos lo que Amamos” es un excelente ejercicio escénico que parte de la pluma de Jacobo Tafoya, continúa con una sobria y coherente dirección colectiva de la Compañía Teatral Boca Escena, que unifica los tres momentos en que la dramaturgia del lagunero presenta con tonos distintos la imposibilidad del amor. No veía un ejercicio similar en la escena regional desde aquella divertida puesta en el “Mayrán” donde intervinieron tres leyendas del teatro local: Alfonso Garibay, Jorge Méndez y Alfonso Vargas; juegos donde el drama, la tragedia y la comedia son uno y tres al mismo tiempo y donde el espectador puede elegir –si es que vale la pena hacerlo- el tono escénico que le va mejor. Desde la grandilocuencia de “Matamos lo que amamos”, hasta la farsa divertida de “Te prometo de siempre” y pasando por el impresionante final de “No amo a Alejandra”, el ejercicio no solo mantiene una extraña sobriedad escénica en “Plan B” que equilibra texto y representación, sino que tiene otro acierto: aprovecha al máximo el espacio limitado del lugar.


Segunda temporada de un espléndido homenaje, amargo y trágico, a la escritora Rosario Castellanos, quien aparentemente murió de esa enfermedad irremediable que no todos llevamos de la misma manera al descubrirla : el amor que se sabe imposible y que solo tiene una salida. Este es otro ejemplo de que en La Laguna hay muchas cosas buenas que ver, que descubrir y que aplaudir. En el primer momento actúan Arnulfo Reveles y Sofía Perales apoyados en un estupendo recurso teatral, una cama que es el reducto desde donde los amantes se disparan y hieren, huyen y se re encuentran atados a la imposibilidad de estar juntos, pero también separados. Mantienen un estilo actoral sobrio, desesperante que retan una y otra vez al espectador con frases de aquí y de allá de Rosario Castellanos, la diplomática que escenificó su propia tragedia. En el segundo momento, Laura Urbina y César Zárate representan un diálogo cruel, descarnado, donde alguien ama, pero no puede aceptar las condiciones y el otro ama, pero no acepta la realidad; jóvenes que muestran la forma en que la tradición actoral tiene relevos y esto se confirma con la espléndida actuación de Arturo Aranda y Estefanía Marrufo que trabajan los personajes más difíciles del ejercicio de Tafoya que se burla del descaro, la autocontemplación, la mirada obscena al amor y que con la complicidad actoral convencen al espectador de que matamos lo que amamos. Consulte la cartelera, su agenda cultural tiene marcado ahí: Plan B, segunda temporada.


jose.reyna@milenio.com

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