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Viernes , 20.07.2018 / 02:40 Hoy

Agenda Cultural

Fiestas laguneras

Ángel Reyna

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Tres sitios emblemáticos en La Laguna celebraron el Día del Señor Santiago con fiestas religiosas, danzas de matlachines, de la Pluma y de Caballitos en Santiago de Cuencamé, Mapimí, y Viesca.Las tradiciones mestizas se manifestaron en todo su esplendor afuera de las iglesias centenarias de estas poblaciones donde se reunieron personas de todas las edades y condiciones sociales para celebrar una fiesta religiosa que trasciende y se convierte en un verdadero acontecimiento anual.Esa es parte sustancial de la identidad lagunera que se hace de pequeñas manifestaciones como estas donde se ven involucradas tradiciones que lejos de perderse se afianzan.Es verdad que en tiempos de crisis extremas, como sucede hoy, la gente se aferra a lo que tiene, o cree tener como seguro, el terruño y la religión, como parte de la cultura popular que jala, aún a los incrédulos, ateos, desprendidos de su tierra, renegados de sus costumbres.Pero eso no resta importancia a manifestaciones casi endémicas como la danza de Caballitos que iniciaron Benito y Adolfo Aguirre Díaz hace mas de medio siglo en las calles polvorientas de Viesca y que hoy continúa, entre otros, Miguel Osvaldo Aguirre Gallardo, bailan en el atrio de la iglesia de Santiago Apóstol, y en el domicilio patriarcal de la calle Constitución , dan reliquia a todos los asistentes y, como dijo Rubén Moreira, gobernador de Coahuila, enlazan su danza con la cultura del mundo occidental.Los ausentes regresan en sus trocas del otro lado, las estacionan cerca de la plaza y llegan a la fiesta luciendo sus galas, compran raspados de hielo en la calle, se suben a los jueguitos, comen duritos con chile y saludan a todos los que han dejado de ver por años.También acuden al atrio de la iglesia, se fotografían ante la escultura del Divino Niño, toman un dulce del altar improvisado y entran a la iglesia donde hay efigies del Señor Santiago de los Caballeros, San José y el Niño Dios y la Purísima Concepción, se toman fotos delante de las esculturas y platican con los vecinos en la única nave de la iglesia sencilla que cuenta con un techo de vigas de madera y una cúpula en forma octogonal elegantemente entramada en madera.Estas y otras manifestaciones, como los bailes populares y las comidas de reliquia, son esencia de pueblos que se niegan a morir. Quedaron lejos las bonanzas mineras, agrícolas, se agotaron los manantiales, las nuevas carreteras pasan lejos de sus plazas, ya no venden tantas gorditas o recuerdos; no importa, como dice el lema de Viesca “Resurgiremos siempre”.


angel.reyna@milenio.com

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