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Viernes , 19.10.2018 / 08:50 Hoy

Vertebral

Sigamos así

Ángel Carrillo

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Vamos a crear una situación hipotética: Es quincena, fin de semana, la gente sale al Centro de Torreón a realizar compras, zapatos nuevos para la niña que cursa el cuarto año de primaria, algunas medicinas para la abuela enferma y el recibo de la luz (finalmente la CFE está por el rumbo). De pronto papá siente que dos sujetos lo amagan para asaltarlo, va con su familia y lo último que quiere es que alguno salga dañado.


Hay algunos agentes de seguridad rondando por la zona: Uno de los elementos pertenece a la Policía Municipal de Torreón, a la de proximidad, el otro es de Fuerza Coahuila quien por casualidad llegó a “bolearse a la plaza” y el último es un “efectivo” de la PGR, son tres ¿A quién le toca intervenir para que la situación no vaya a salirse de las manos? ¿En serio nadie va a combatir el delito por cuestiones de jurisdicción?


Es un símil de lo ocurrido hace algunas semanas, cuando vecinos de la colonia La Fe, al poniente de Torreón veían como miles de litros de agua se desperdiciaban por una tubería averiada, mientras que trabajadores del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento se “echaban unas gorditas” justo frente al torrencial. Dos horas antes y justo cuando ocurrió la mega fuga, los habitantes del sector habían reportado el desperfecto al call center, pero nadie acudió (bueno sí, la cuadrilla 467, pero a comer gorditas en tanto la fuga seguía).


A mi juicio (y sin temor a equivocarme) se trata de un acto de indolencia, un acto de muy característico de los mexicanos: “Para qué meterse en problemas, mejor se los dejamos a los que vienen en el siguiente turno”.


Esa fue la justificación del líder sindical de la paramunicipal (Don Javier Quiroz): “A ellos no les tocaba arreglar la fuga porque los elementos pertenecían a una cuadrilla que atiende aguas residuales y no agua potable”, el problema no era ese precisamente la tarea que le corresponde a cada cuadrilla, la gravedad está en la inacción, el no hacer nada.


No me queda claro si los trabajadores traían en el camión unas pinzas “perras” o “pericas”, una cinta de aislar, tuercas, una toalla o un bote, aún así hubieran (de perdido) hecho presencia en la fuga, apurar a sus compañeros que sí estaban facultados para solucionar el problema y ayudarlos, pero no, se fueron en cuanto vieron las cámaras de Telediario.


Coincido y no con la administración municipal: No estoy de acuerdo con la visión timorata de Juan José Gómez, esa posición (dentro del organismo operador de agua) la debe ostentar un hombre firme, atento a la sensibilidad ciudadana y sobre todo que tome acción (cosa que, por supuesto, no se dio) y coincido con el alcalde Zermeño quien lamentó la indiferencia con la que actuaron los empleados del Simas y aseguró que todo servidor público está obligado a cumplir su horario y sus labores”.


angel.carrillo@multimedios.com

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