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Lunes , 16.07.2018 / 16:17 Hoy

Vertebral

Las dos lecciones de Víctor Hugo

Ángel Carrillo

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Conocí a Víctor Hugo Carrillo cuando acompañaba a José Miguel Campillo en su campaña, se limitaba a dar los buenos días, entiendo que conducía el vehículo en el que Pepe se transportaba.


Tiempo después me enteré que el alcalde de Gómez Palacio había decidido despedir a un funcionario municipal que había “twitteado”: “A todos esos que dicen mayo sorpréndeme, ojalá los violen”.


@pikaroner era su cuenta en la red social, que por supuesto ya fue dada de baja. Ahí Victor Hugo respondía a los que seguían sus publicaciones, nunca pensó que algo tan “libre y trivial” como Twitter, pudiera ocasionar su despido de una posición que tanto le costó conseguir.
De por sí la reflexión fue muy violenta y que viniera del mismísimo Director de Prevención del Delito... La situación se complica y se complicó a tal grado que fue destituido de su encargo.


Tiene 27 años y una lección muy bien aprendida, por más que las redes sociales puedan pasar desapercibidas, por más comentarios e identidades anónimas, por más lascivos e hirientes mensajes que se puedan verter, todo tiene un límite y una consecuencia, él lo experimentó.


Algo de lo bueno de esta historia es que Víctor Hugo tuvo el valor civil para reconocer que había cometido una indiscreción con su forma de expresarse a través de Twitter, un día después de su despido, citó a los medios de comunicación para dar la cara y responder a los cuestionamientos de una prensa indignada por la serie de violaciones (reales) en La Laguna de Durango a pesar de los laxos operativos de las autoridades policiacas. Cuántos han incurrido en situaciones parecidas y callaron en su momento (recordará a los MDH o muertos de hambre o aquel que grabó una conversación y luego la “subió” a Youtube).


Qué buena doble lección nos dio Víctor Hugo, la primera es que nadie sale invicto ante la ignominia o (en lenguaje más coloquial) “El que obra mal, se le pudre el tamal” y la segunda es que, ante cualquier error lo correcto y civilizado es salir y dar la cara, total “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.


angel.carrillo@multimedios.com

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