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Jueves , 21.06.2018 / 00:05 Hoy

Vertebral

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar...

Ángel Carrillo

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La semana pasada fue clausurado el bar Harris debido a que un inspector detectó, según las versiones oficiales, a 50 menores de edad ingiriendo bebidas embriagantes en horas de la madrugada.

De hecho, la clausura del bar fue tema en la reunión de seguridad que domingo a domingo sostienen autoridades de los tres órdenes de gobierno. Era una tendencia ya... La dirección de Inspección y Verificación puso en marcha un operativo para revisar quintas y salones de fiestas... Encontraron a adolescentes (de entre 13 y 16 años) ebrios o drogados. Lo del bar Harris fue solamente la advertencia que el municipio lanzó a los propietarios de antros, “si ves las barbas de tu vecino cortar...”.

Hubo un cambio de mando en la dirección de Inspección y Verificación, se fue Sergio Ayala y llegó Luis Morales con quien platiqué a principios de semana, Morales dice que no se practicaron pruebas alcoholímetro, situación que deja “en el aire” algunas afirmaciones: Cómo supo el ayuntamiento cuántos jóvenes estaban ebrios si no hubo detenciones producto de las pruebas de alcohol en la sangre.

Lo cierto es que tomaron al Harris, con todo y sus diez socios como “conejillo de indias”, al menos así lo consideró Christian Marcos uno de los propietarios del lugar.

La defensa asegura que tienen una licencia de “restaurante - bar” que ampara la entrada libre de personas sea cual sea su edad, además señalan que tienen un menú que se entrega a los clientes donde encuentran alimentos y bebidas.

Sería ingenuo pensar que un adolescente de 16 años va a ir solo a cenar al Harris y más a la una de la mañana, sin embargo eso es lo que dice la licencia y ahí “ni para donde moverse”.

Ya vimos que el Harris, y según Christian Marcos la gran mayoría de los bares en esta ciudad, permiten la entrada de menores, probablemente los “chavitos” les den lana a los cadeneros para que éstos se hagan “güeyes” con la credencial de elector, probablemente el ayuntamiento esté actuando radicalmente con la clausura definitiva del lugar, pero...

¿Y los padres de familia de todos esos adolescentes?

Creo que antes de fustigar tanto al bar como al municipio, debemos conocer qué dicen los padres de familia, preguntarles si sabían dónde estaban sus hijos a la una de la mañana, si sabían que estaban haciendo, con quién estaban, si iban a ir por ellos.

No se trata de ponerse “moral”, pero eso habla de que no tienen, ni tenemos idea de la cadena de riesgos que corren cuando sacan 100 pesos y se los ofrecen al de la entrada, lo de menos es que caigan en “el bote”, lo de más es que puedan morir en un accidente automovilístico.


angel.carrillo@multimedios.com

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