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Sábado , 15.12.2018 / 08:16 Hoy

Vertebral

Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

Ángel Carrillo

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He sido uno de los principales críticos del alcalde Jorge Zermeño en sus políticas de administración del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (Simas) y la parsimonia e inactividad del Gerente, Juan José Gómez. El problema recrudeció durante los meses de mayo y junio, simplemente no había agua en ningún sector de la población, el Gerente desapareció, luego renunció, Zermeño Infante no la aceptó y luego volvió a desaparecer. 


La mala percepción ciudadana sobre el organismo operador de agua se desplomó cuando el Ayuntamiento anunció que ofrecería sendos descuentos a los morosos, incluso a aquellos que viven en zonas residenciales para “recuperar la cartera vencida” ¿Y los que sí cumplimos? (nos preguntábamos algunos), nada. 


Me presumía entre los “cumplidos” hasta que el miércoles por la tarde me cortaron el servicio, no sabía qué hacer, era tarde y apenas me había dado cuenta ¿Qué hacer? Lo único que se me ocurrió en ese momento fue llamarle a un plomero de confianza para que arreglara el “entuerto”, llegó y me conectó a la red (de manera clandestina), con una manguera que compró en la ferretería (un acto ilegal cabe hacer mención). 


Y pensé, cómo diablos te pronuncias en los medios de comunicación a los que tienes acceso si contribuyes al caos omitiendo el pago del agua, con qué jeta le reclamas a Zermeño y a Juan José su indiferencia al problema de la escasez e inoperancia del Simas, si eres parte (fundamental) del conflicto, en todo caso también eres indiferente, inoperante y recapacité. 


Le llamé a Sergio Lara Galván el Secretario del Ayuntamiento, como siempre Sergio contestó el teléfono, saludó y se puso a las órdenes: “Qué pasó canijo” y se lo confesé todo, todo, la omisión del pago, el reconocimiento del problema y el robo que haría del servicio debido a que era algo tarde para ir al Simas, pagar y esperar un día para la reconexión porque “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, le dije. 


Seguramente mi desfachatez le causó gracia a Sergio, se carcajeó un par de veces y por supuesto me comprometí a que al siguiente día (jueves) iría personalmente al Sistema de Aguas de Torreón para ponerme al corriente con los cobros y las multas por la reconexión.

Con mis actos quiero (primero) evidenciarme, luego pretendo crear un poco de consciencia con ustedes, amables lectores, porque la ciudadanía se construye a partir de la empatía y creo que hoy la tengo con el Simas, cómo queremos un organismo funcional si, de raíz, no ponemos nuestro “granito de arena”, con qué cara criticamos si omitimos el pago de un servicio que ya disfrutamos, simplemente no.

Me cortaron el agua, me la robé un rato y al día siguiente hice el pago correspondiente (con todo y multas), así que por hoy, soy empático con los administradores municipales, solo por hoy. 



angel.carrillo@multimedios.com

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