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Martes , 11.12.2018 / 05:47 Hoy

Relatos de Andar y Ver en Bici

Quin to Lahinch - Condado de Clare -

Andrés Ramos Campa

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Después de pasar nuestra primera noche en Quin, condado Clare, despertamos en el B&B de Ruth con desayuno típico irlandés, un huevo, 3 salchichas irlandesas, gran cantidad de tocino y otros embutidos grasosos que hizo que los tres primos nos volteáramos a ver con cara de como nos comeremos todo esto. Mientras tanto Ruth se comía los burritos de huevo con champiñones que le había preparado, con una expresión de enchilada por la salsa Macha que habíamos puesto en la mesa. Ruth nos despachó con un 12 de jugos el cual tuvimos que abandonar de inmediato, era ilógico llevarlos cargando, cosa que le habíamos dicho a Ruth disculpándonos, pero ella insistió.


Empezamos a pedalear con dirección al atlántico, la emoción de entrar por el Wild Atlantic Way, ruta que tomaríamos por el resto del viaje, era tan grande que hacía que le metiéramos a todo pulmón nuestra capacidad de avanzar, las piernas empezaban a ponerse más fuertes.


En tan solo 40km ya estábamos en Lahinch, playa famosa por su ola grande, llena de familias nadando y surfistas en un fresco océano de un día nublado, que para los mexicanos sería un día de playa en invierno. Nos tomamos nuestra Guinness del día en la terraza de un pub con hermosas vistas al Atlántico cuando unas hermanas de la orden irlandesa, Sarah y Marie, de unos ochenta y tantos años, empiezan a entablar la conversación, are you from Italy? nos preguntan, ya que se confunden al ver las banderas de nuestras bicicletas.


Al enterarse de que somos mexicanos, confiesan que somos las primeras personas que conocen de nuestra nación. 


Al explicarles la razón de nuestro viaje y con el objetivo de sembrar una semilla mexicana en cada irlandés con el que interactuamos, les compartimos un poco de carne seca, la cual Sarah disfrutaba plenamente y Marie plática que tenía más de 60 años sin comer carne y le parecía peculiarmente sabrosa.


Después buscamos nuestro hospedaje en un B&B (bed & breakfast) que lo apodamos como en B&B Juan, ya que entramos como Juan por su casa e hicimos nuestro check-in por nuestra propia cuenta, solamente tuvimos que marcarle al dueño y por celular nos asignó nuestra habitación, todas ellas a puertas abiertas. 


Encontramos una terraza con una vista a la bahía en la cual decidimos hacer nuestra primera taquiza de carne asada y compartirla con los huéspedes del B&B Juan. Los agostaderos de Irlanda generan una rica carne.


Al despertar al día siguiente en la mañana conocimos a una pareja de españoles de Barcelona y Granada, quienes desayunaban un pan tostado, vimos en ellos la oportunidad de compartir lo sobrante de nuestra carne asada y ellos accedieron y la disfrutaban cuando de pronto entró Dara, un irlandés que había pasado la noche tomando Guinness y whiskey en el pub.


Se mostraba sereno pero si trasnochado, Dara es del norte de Irlanda y su acento hacía difícil entender la conversación pero no impidió de hacer una buena conexión y provocar un desayuno inolvidable ya que Hernán lo convenció de que nos cantara una canción tradicional de los pubs irlandeses con la condición de que Hernán también cantaría una canción tradicional mexicana, Hernán canto cielito lindo, los españoles con boquiabierta, asombrados del acontecimiento.
Nosotros confidentes de la conexión que hay entre los irlandeses y los mexicanos, nos reíamos y disfrutábamos el momento. Dara se comió unos 4 tacos, le ponía una buena cantidad de salsa Macha, nos comentó inclusive que era el mejor desayuno que había tenido en buen rato. Le regalamos cerveza para la cruda quien muy responsablemente dijo ahora tengo que manejar pero en la tarde me las tomo. Y al no creer que nos esperaba un recorrido de 80 km hasta Galway, se ofrecía a darnos un aventón en su camioneta y llevarnos hasta allá aunque él iba en dirección contraria.


El irlandés es muy hospitalario y siempre hace lo que puede para ayudar al prójimo. 


Ahora nos esperan los famosos acantilados de Moher y pedalear cuesta arriba. Para ello cedo la palabra a mi primo David Tueme Ramos, quien continuará con la crónica de nuestra visita a los acantilados y camino en dirección a Galway. 

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